Úlcera arterial · ITB · Isquemia · Vascular

Úlcera arterial: diagnóstico, estadios de Fontaine, índice tobillo-brazo y cuidados de enfermería

La úlcera arterial es la herida crónica que menos margen de error admite. Un vendaje compresivo aplicado sobre una úlcera arterial no diagnosticada puede producir necrosis irreversible de la extremidad en días. Una escara negra en el talón isquémico desbridada sin valoración vascular puede abrir la puerta a una infección que lleve a la amputación. El diagnóstico correcto no es opcional — es el primer acto clínico antes de tocar la herida.

Úlcera arterial en extremidad inferior — bordes bien definidos sacabocados lecho pálido o necrótico localización distal isquemia periférica
Úlcera arterial — bordes bien delimitados con aspecto de «sacabocados», lecho pálido o con necrosis seca, localización distal (dorso del pie, dedos, maléolo externo). La piel circundante está fría, brillante y sin vello. La ausencia de exudado o la presencia de exudado escaso es característica — la isquemia no favorece la respuesta inflamatoria.

Qué es la úlcera arterial y por qué es diferente a la venosa

La úlcera arterial — también llamada úlcera isquémica — es una lesión cutánea producida por la insuficiencia del aporte sanguíneo arterial al tejido. Sin oxígeno y nutrientes suficientes, el tejido no puede mantenerse viable ni responder a las agresiones menores del día a día — un roce, una presión, un traumatismo mínimo — y la piel se necrosa produciendo una úlcera que no tiene capacidad de cicatrizar mientras la perfusión no se restaure.

La diferencia fundamental con la úlcera venosa no es solo de aspecto — es de mecanismo y de consecuencias terapéuticas. La úlcera venosa se produce por hipertensión venosa crónica que altera el intercambio capilar; el tejido tiene perfusión arterial pero el retorno venoso está comprometido. La compresión terapéutica es el tratamiento de referencia. En la úlcera arterial, el problema es exactamente el contrario: la perfusión arterial es insuficiente. La compresión está contraindicada porque reduce aún más el flujo arterial.

Ese es el error clínico con más consecuencias en el manejo de heridas crónicas — aplicar compresión sobre una extremidad con isquemia arterial significativa. Por eso el ITB antes de cualquier compresión terapéutica no es un trámite: es la diferencia entre tratar y dañar.

Fisiopatología: isquemia, necrosis y por qué no cicatriza

La arteriopatía periférica oclusiva — la causa más frecuente de úlcera arterial — produce un estrechamiento progresivo de la luz arterial por placas de ateroma que reducen el flujo sanguíneo distal. Cuando la reducción supera la capacidad compensatoria de la circulación colateral, los tejidos distales entran en isquemia crónica.

Un tejido isquémico tiene tres limitaciones que explican por qué la úlcera arterial no cicatriza sin revascularización:

  • Sin oxígeno no hay síntesis de colágeno: los fibroblastos necesitan oxígeno para producir colágeno — la proteína estructural de la cicatriz. En tejido isquémico la producción de colágeno cae drásticamente y la matriz de la herida no se puede construir.
  • Sin perfusión no hay respuesta inflamatoria útil: los neutrófilos y macrófagos que limpian el lecho y coordinan la reparación tisular necesitan llegar a la herida por vía sanguínea. Con flujo reducido, la respuesta inmune local está comprometida — la herida no puede limpiarse ni defender.
  • Sin nutrientes no hay proliferación celular: la cicatrización es un proceso de alta demanda metabólica. Un tejido con isquemia crónica no tiene los recursos energéticos necesarios para sostener la proliferación celular que requiere la reparación.

El resultado es una herida que se mantiene estática o progresa hacia la necrosis independientemente del apósito que se use — porque el problema no está en la herida sino en la arteria que la alimenta.

Estadios de Fontaine: de la claudicación a la gangrena

La clasificación de Fontaine describe la progresión clínica de la arteriopatía periférica en cuatro estadios. Es la clasificación más usada en Europa y la referencia en los protocolos españoles:

EstadioClínicaDescripción y relevancia clínica
I
Asintomático
Arteriopatía presente en la prueba de imagen o ITB pero sin síntomas clínicos. El paciente no refiere dolor. La perfusión es suficiente para el reposo y la actividad habitual. Detectable solo con pruebas vasculares.
IIa
Claudicación > 200 m
Dolor muscular al caminar que desaparece con el reposo. La distancia de claudicación es superior a 200 metros. El paciente puede caminar distancias moderadas antes de que el dolor obligue a parar. Calidad de vida afectada pero extremidad viable.
IIb
Claudicación < 200 m
Claudicación severa con distancia inferior a 200 metros. La actividad cotidiana está muy limitada. Indicación de valoración vascular para revascularización si el paciente es candidato.
III
Dolor en reposo
Dolor isquémico en reposo, especialmente nocturno — el paciente duerme con la pierna colgando fuera de la cama para mejorar la perfusión por gravedad. La extremidad está en isquemia crítica. Urgencia vascular. Riesgo de amputación inminente sin revascularización.
IV
Lesión tisular / gangrena
Necrosis cutánea, úlcera isquémica o gangrena establecida. Isquemia crítica con lesión tisular. Amputación probable sin revascularización urgente. Las úlceras arteriales aparecen en este estadio. Derivación vascular urgente.
Fontaine III y IV = isquemia crítica. Cuando un paciente llega a consulta con una úlcera arterial establecida, ya está en estadio IV de Fontaine. Si además refiere dolor en reposo — especialmente nocturno que mejora colgando la pierna — está en isquemia crítica. La derivación a cirugía vascular no admite demoras. La ventana para la revascularización que salva la extremidad es limitada.

Presentación clínica: cómo reconocerla en el turno

  • Localización distal: dorso del pie, dedos, maléolo externo, talón. Las zonas donde la presión de perfusión es menor son las primeras en sufrir la isquemia. Las úlceras venosas, en cambio, se localizan predominantemente en el tercio inferior de la pierna, especialmente en la región maleolar interna.
  • Bordes bien definidos, aspecto «sacabocados»: la úlcera arterial tiene bordes regulares, bien delimitados, como si hubieran sido cortados con un sacabocados. El borde no está socavado ni irregular — está limpio y nítido. Contrasta con la úlcera venosa, que tiene bordes irregulares con fibrina y tejido perilesional engrosado.
  • Lecho pálido, gris o con necrosis seca: sin perfusión, el lecho no tiene el color rosado del tejido de granulación. Es pálido, grisáceo, o directamente necrótico — con necrosis seca negra en casos avanzados. El tejido de granulación rojo y vascularizado es prácticamente imposible en isquemia severa.
  • Exudado escaso o ausente: la respuesta inflamatoria que produce exudado requiere perfusión sanguínea. En la úlcera arterial, el exudado es escaso o nulo. Una herida sin exudado en una extremidad fría es una señal de alarma isquémica.
  • Piel circundante fría, brillante, sin vello: la isquemia crónica produce atrofia cutánea — piel fina, brillante, sin vello, fría al tacto. En la úlcera venosa, la piel circundante suele estar engrosada, con lipodermatoesclerosis y a veces con pigmentación ocre.
  • Dolor desproporcionado: la úlcera arterial duele mucho. El dolor isquémico es constante, no mejora con la elevación del miembro — al contrario, empeora. El paciente aprende a dormir con la pierna colgando porque la posición declive mejora la perfusión por gravedad. El dolor que empeora al elevar la extremidad es un signo clásico de isquemia.
  • Pulsos ausentes o disminuidos: la exploración de los pulsos pedios y tibiales posteriores es obligatoria. Su ausencia o debilidad confirma la reducción del flujo arterial distal. En el pie diabético, los pulsos pueden estar presentes por calcificación arterial aunque la perfusión real sea insuficiente — el ITB puede ser falsamente normal.
Pie isquémico arteriopatía periférica — piel brillante sin vello fría cambios tróficos dedos necrosis signos exploración índice tobillo-brazo
Pie isquémico con signos de arteriopatía periférica crónica — piel brillante, atrófica y sin vello, cambios tróficos en los dedos. Estos hallazgos en la exploración junto con la ausencia de pulsos distales son la indicación para medir el ITB antes de cualquier otra decisión terapéutica. En el paciente diabético, los pulsos pueden estar presentes por calcificación arterial aunque la perfusión real sea gravemente comprometida.

El índice tobillo-brazo (ITB): cómo medirlo e interpretarlo

El ITB es la prueba diagnóstica de referencia para la arteriopatía periférica en atención primaria y enfermería de heridas. Relaciona la presión sistólica en el tobillo con la presión sistólica en el brazo — y el resultado indica el grado de obstrucción arterial en la extremidad.

Cómo medirlo

  • Paciente en decúbito supino durante al menos 10 minutos antes de la medición.
  • Manguito de tensión en el tercio inferior de la pierna, por encima del maléolo.
  • Sonda doppler de 8–10 MHz sobre la arteria pedia o tibial posterior.
  • Inflar el manguito hasta que desaparezca la señal doppler, luego desinflar lentamente hasta que vuelva. Esa presión es la sistólica del tobillo.
  • Dividir la presión sistólica del tobillo entre la presión sistólica braquial más alta (brazo derecho o izquierdo, el mayor).
  • ITB = Presión sistólica tobillo / Presión sistólica brazo
ITBInterpretaciónImplicación clínica
> 1,3
Falsamente elevado
Arterias calcificadas no compresibles — frecuente en diabetes y IRC. El ITB no es válido. Usar presión en dedos (ITD) o eco-doppler para valorar la perfusión real.
0,9–1,3
Normal
Perfusión arterial normal. La compresión terapéutica está indicada si hay úlcera venosa. ITB normal no descarta arteriopatía en diabéticos — ver nota sobre calcificación.
0,7–0,9
Isquemia leve
Arteriopatía leve. Compresión reducida posible (máximo 20–30 mmHg) bajo supervisión. Derivar a vascular para valoración. Claudicación intermitente probable.
0,5–0,7
Isquemia moderada
Compresión contraindicada. Derivación a cirugía vascular para valoración de revascularización. Úlceras en este rango no cicatrizarán sin intervención vascular.
< 0,5
Isquemia crítica
Derivación urgente a cirugía vascular. Isquemia crítica con riesgo de amputación. No aplicar compresión. Mantener la extremidad en declive leve. Analgesia adecuada.
El ITB falsamente elevado en el paciente diabético. La calcificación de la media arterial — frecuente en diabetes de larga evolución e IRC — hace que las arterias no se compriman con el manguito, produciendo valores de ITB aparentemente normales o elevados (>1,3) aunque la perfusión real sea insuficiente. Si el ITB es >1,3 en un paciente diabético con piel brillante, pulsos débiles o ausentes y úlcera distal: el ITB no es válido. Derivar a vascular para eco-doppler o índice dedo-brazo antes de tomar ninguna decisión sobre compresión.

Diferencial: úlcera arterial vs venosa vs mixta

Úlcera arterial
LocalizaciónDistal — dedos, dorso pie, maléolo externo
BordesDefinidos, sacabocados, regulares
LechoPálido, gris, necrótico. Sin granulación
ExudadoEscaso o ausente
Piel circundanteFría, brillante, sin vello, atrófica
DolorIntenso, constante. Empeora al elevar
EdemaAusente o mínimo
PulsosAusentes o muy débiles
ITB< 0,9 (o >1,3 en diabético)
CompresiónCONTRAINDICADA
Úlcera venosa
LocalizaciónTercio inferior pierna, maleolar interno
BordesIrregulares, con fibrina, edematosos
LechoRojo-rosado, granulación presente
ExudadoModerado-alto, seroso o serosanguinolento
Piel circundanteEngrosada, lipodermatoesclerosis, pigmentación ocre
DolorPesadez, mejora al elevar
EdemaPresente, blando, maleolar
PulsosPresentes
ITB0,9–1,3 (normal)
CompresiónTratamiento de referencia

La úlcera mixta — arterial y venosa simultáneamente — aparece en el 15–20% de los casos. ITB entre 0,6 y 0,8, con signos clínicos de ambas etiologías. Compresión reducida (máximo 20–25 mmHg) bajo supervisión vascular. Ver el artículo sobre la úlcera que parece venosa pero no lo es del todo.

Cuidados de enfermería según el estadio

Estadio FontaineITB orientativoObjetivo enfermeríaIntervenciones
I — Asintomático 0,7–0,9 Prevención de lesiones Educación: cuidado de pies, calzado adecuado, evitar traumatismos, temperatura del agua. Control de factores de riesgo: tabaco, HTA, diabetes, dislipemia.
IIa-IIb — Claudicación 0,5–0,8 Proteger la extremidad, derivar Derivación a vascular. Mientras: cuidado meticuloso de la piel, hidratación, inspección diaria de los pies. No compresión. Analgesia si hay dolor.
III — Dolor en reposo < 0,5 Derivación urgente, analgesia Derivación urgente a cirugía vascular. Posición en declive leve para mejorar perfusión. Analgesia adecuada — el dolor isquémico es severo. No elevar la extremidad. No calor local.
IV — Úlcera/gangrena < 0,5 Proteger el lecho, evitar infección, derivar Cura atraumática con apósito no adherente. No desbridar sin valoración vascular previa. Escara seca estable: no tocar. Signos de infección: derivación urgente. No compresión bajo ningún concepto.

Cuándo derivar — y con qué urgencia

  • Derivación urgente (en 24–48 horas): ITB < 0,5, dolor en reposo, cambios de coloración rápidos (pie que palidece al elevar y enrojece al declinar), frialdad extrema, úlcera que progresa rápidamente, signos de infección en pie isquémico (fiebre, celulitis que avanza, exudado purulento).
  • Derivación preferente (en días): ITB 0,5–0,7, claudicación severa que limita la actividad, úlcera arterial establecida sin progresión rápida pero sin posibilidad de cicatrización sin revascularización.
  • Derivación programada: ITB 0,7–0,9, claudicación leve-moderada, valoración vascular para planificación del tratamiento a medio plazo.
  • Nunca derivar sin ITB si hay disponibilidad de doppler: el cirujano vascular necesita saber el ITB para priorizar la urgencia y planificar la intervención.

Errores que comprometen la extremidad

  • Aplicar compresión sin medir el ITB: el error más grave y más frecuente. Cualquier compresión — vendaje, media, bota de Unna — sobre una extremidad con ITB < 0,5 puede producir necrosis irreversible en horas. El ITB es obligatorio antes de cualquier compresión.
  • Desbridar una escara seca en pie isquémico sin valoración vascular: la escara seca del talón isquémico es una cobertura biológica que protege el tejido sin perfusión. Retirarla expone tejido que no puede cicatrizar y que se infecta hasta el hueso. Derivar antes de tomar ninguna decisión sobre la escara.
  • Elevar la extremidad isquémica: en la úlcera venosa, la elevación reduce el edema y mejora el retorno. En la úlcera arterial, la elevación reduce la perfusión por gravedad y empeora la isquemia. La posición del paciente con arteriopatía severa debe ser en declive leve o plano — nunca con la extremidad elevada.
  • Aplicar calor local: compresas calientes, bolsas de agua caliente o baños de pies calientes aumentan las necesidades metabólicas del tejido sin aumentar el aporte de oxígeno — la perfusión sigue siendo insuficiente pero el tejido consume más. El resultado es mayor isquemia relativa.
  • No reconocer el ITB falsamente normal en el diabético: un ITB de 1,0 en un paciente diabético con pie frío, pulsos ausentes y úlcera distal no es tranquilizador — es sospechoso de calcificación arterial. Derivar para eco-doppler o ITD antes de descartar isquemia.
  • Tratar la úlcera arterial como úlcera venosa por localización maleolar: una úlcera en el maléolo externo con lecho pálido y piel fría no es venosa aunque esté en la misma zona que muchas úlceras venosas. La localización en el maléolo externo — zona de menor perfusión — es característica de la úlcera arterial. El ITB resuelve la duda.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se diferencia una úlcera arterial de una venosa?
Las diferencias más fiables son la localización, el aspecto del lecho y el ITB. La úlcera arterial está en la zona distal del pie (dedos, dorso, maléolo externo), tiene bordes bien definidos tipo sacabocados, el lecho es pálido o necrótico con exudado escaso, la piel circundante está fría y brillante, y el dolor empeora al elevar la extremidad. La úlcera venosa está en el tercio inferior de la pierna, tiene bordes irregulares con fibrina, lecho con granulación, edema y la piel circundante muestra lipodermatoesclerosis. El ITB < 0,9 confirma componente arterial.
¿Qué es el índice tobillo-brazo y para qué sirve?
El ITB es el cociente entre la presión sistólica en el tobillo y la presión sistólica en el brazo. Un ITB normal es 0,9–1,3. Por debajo de 0,9 indica arteriopatía periférica. Por debajo de 0,5, isquemia crítica con derivación urgente a cirugía vascular. Por encima de 1,3 en pacientes diabéticos, las arterias pueden estar calcificadas y el ITB no es válido — hay que usar otras pruebas. Es obligatorio medirlo antes de aplicar cualquier compresión terapéutica.
¿Se puede comprimir una úlcera arterial?
Con ITB < 0,5: la compresión está contraindicada absolutamente. Con ITB entre 0,5 y 0,8 (úlcera mixta): puede usarse compresión reducida de no más de 20–25 mmHg bajo supervisión de cirugía vascular. Con ITB normal (0,9–1,3): la compresión está indicada si hay componente venoso. El error de comprimir sin ITB puede producir necrosis irreversible en horas en una extremidad isquémica.
¿Cuáles son los estadios de Fontaine?
Los estadios de Fontaine describen la progresión de la arteriopatía periférica: estadio I (asintomático), IIa (claudicación a más de 200 metros), IIb (claudicación a menos de 200 metros), III (dolor en reposo — isquemia crítica) y IV (necrosis o úlcera — isquemia crítica con lesión tisular). Las úlceras arteriales aparecen en el estadio IV. Los estadios III y IV requieren derivación urgente a cirugía vascular.
¿Qué apósito se usa en la úlcera arterial?
El apósito en la úlcera arterial tiene un papel secundario al tratamiento de la causa — la revascularización. Mientras se espera la valoración vascular: apósito no adherente atraumático que proteja el lecho sin dañarlo al retirar. Si la escara es seca y estable, no se pone apósito húmedo — se deja en seco o con apósito no oclusivo y se monitoriza. Si hay signos de infección, derivación urgente. Nunca apósito hidrocoloide oclusivo sobre isquemia severa — puede producir necrosis húmeda bajo el apósito.
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La úlcera arterial no es una herida que se cure con el apósito correcto. Es una herida que no puede curarse mientras la arteria no se trate. El papel de enfermería no es curar la úlcera — es reconocerla, medir el ITB, no cometer el error de comprimir, y asegurar que el paciente llega al cirujano vascular con la urgencia que corresponde. Eso es lo que marca la diferencia entre una extremidad salvada y una amputación.
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