Úlcera venosa · Compresión · Diagnóstico vascular

Úlcera venosa: guía clínica completa — diagnóstico, ITB, compresión y lo que más se hace mal

La úlcera venosa es la herida crónica más prevalente en atención primaria y la que más frecuentemente se trata mal. No porque el tratamiento sea complejo — el principio activo es uno y está clarísimo — sino porque la compresión se pone pero no es terapéutica, el ITB no se mide, el apósito se elige mirando el exudado y olvidando el edema, y la herida acaba siendo el protagonista cuando el protagonista real es la pierna.

Este artículo va desde la fisiopatología hasta los errores más frecuentes del turno, con los criterios clínicos que hacen falta para no tratar la úlcera venosa como si fuera cualquier otra herida crónica.

Úlcera venosa en pierna con edema importante, lipodermatoesclerosis perilesional y eccema varicoso
Úlcera venosa con edema perilesional marcado y lipodermatoesclerosis — la piel indurada, hiperpigmentada y brillante que rodea la herida es tan importante de tratar como la úlcera en sí.

Por qué aparece: hipertensión venosa y sus consecuencias

La úlcera venosa no es una herida que aparece porque la piel se rompe. Es la consecuencia final de años de hipertensión venosa crónica que el tejido perilesional ya no puede tolerar. El mecanismo empieza en las válvulas venosas — cuando son insuficientes, el reflujo sanguíneo produce un aumento de presión en el sistema venoso superficial que se transmite a los capilares dérmicos.

Esa presión capilar elevada y mantenida produce tres consecuencias que explican toda la clínica: extravasación de proteínas y eritrocitos al tejido intersticial (la hiperpigmentación marrón que vemos es hemosiderina de los glóbulos rojos degradados), edema crónico que comprime la microcirculación y crea un microambiente de hipoxia tisular, y inflamación crónica de la dermis que acaba produciendo la fibrosis y rigidez de la lipodermatoesclerosis. La úlcera aparece cuando ese tejido ya comprometido sufre un traumatismo mínimo — a veces tan pequeño que el paciente no lo recuerda.

Lo que esto implica clínicamente es fundamental: tratar solo la herida sin tratar el edema y la hipertensión venosa es tratar el síntoma, no la enfermedad. La úlcera venosa sin compresión adecuada no cierra — o cierra brevemente y recidiva. La recidiva a 5 años sin compresión de mantenimiento supera el 70%.

Cómo se ve: signos clínicos que confirman el origen venoso

Antes de medir el ITB y antes de elegir el apósito, hay que confirmar que lo que tienes delante es realmente una úlcera venosa. Los signos que orientan al origen venoso son los siguientes:

Localización — tercio inferior de la pierna, zona maleolar interna
La úlcera venosa clásica aparece en el tercio inferior de la pierna, con predilección por la zona perímaleolar interna (maléolo tibial). Es la zona de mayor presión venosa por la proximidad a las perforantes insuficientes. Una úlcera en el talón o en el dorso del pie orienta a origen arterial o neuropático, no venoso.
Edema — el signo que más informa y menos se trata
El edema en la úlcera venosa no es un acompañante — es parte de la patología. Edema con fóvea que empeora al final del día y mejora con el reposo nocturno. La pierna que por la mañana está más fina y por la tarde está hinchada es una pierna con insuficiencia venosa activa. Si el edema no se trata, la úlcera no puede cicatrizar. El exudado abundante que vemos en estas heridas es en gran parte filtrado del edema crónico.
Lipodermatoesclerosis — la piel que rodea la herida
Piel indurada, fibrótica, hiperpigmentada en marrón oscuro, brillante, adherida al tejido subcutáneo — incapaz de plegarse. Es la consecuencia de la inflamación crónica y la fibrosis dérmica por el depósito de hemosiderina y proteínas. Cuando la lipodermatoesclerosis está muy establecida, la pierna adopta el aspecto de «botella invertida» — más estrecha en el tobillo que en la pantorrilla. Es un signo de enfermedad venosa de larga evolución.
Eccema varicoso — eritema y descamación perilesional
Eritema, descamación y prurito en la piel perilesional — el eccema varicoso es una dermatitis de contacto o irritativa producida por la estasis venosa y los productos inflamatorios locales. Es muy frecuente y muy poco tratado. El eccema varicoso activo es una barrera física para la reepitelización — la piel inflamada y descamada no puede migrar hacia la herida. Tratar el eccema con corticoide tópico de potencia media es parte del tratamiento de la úlcera, no un extra.
Morfología de la úlcera — bordes irregulares, fondo fibrinoso
La úlcera venosa tiene bordes irregulares, serpiginosos, sin el borde definido de la úlcera arterial o el borde socavado del pioderma gangrenoso. El fondo es frecuentemente fibrinoso — amarillento, con exudado abundante. Puede haber tejido de granulación rojo brillante. El dolor suele ser moderado y mejora al elevar la pierna — al contrario que en la arterial, que empeora con la elevación.

El ITB: por qué es imprescindible antes de comprimir

El índice tobillo-brazo (ITB) — también llamado índice de presión sistólica tobillo-brazo — es la prueba que determina si es seguro aplicar compresión. Su medición no es opcional: comprimir una pierna con arteriopatía sin medir el ITB puede ser una causa de isquemia crítica.

La medición se hace con doppler portátil y manguito de presión. Se registra la presión sistólica en el tobillo (en la arteria pedia y en la tibial posterior) y en el brazo (arteria humeral), y se calcula el cociente: presión tobillo / presión brazo.

Medición del índice tobillo-brazo con doppler portátil para valorar el estado arterial antes de comprimir una úlcera venosa
Medición del ITB con doppler portátil — imprescindible antes de cualquier compresión terapéutica. El manguito se posiciona justo por encima del maléolo y el doppler localiza el pulso en arteria pedia o tibial posterior.
Valor ITBInterpretaciónCompresión
> 1,3
Arterias calcificadas — resultado falsamente elevado. Frecuente en diabéticos y renales crónicos. El ITB no es fiable en este caso.
Derivar a vascular. No comprimir sin valoración.
0,9 – 1,3
Normal. Perfusión arterial adecuada. Origen venoso o mixto probable si hay clínica.
Compresión fuerte segura (40 mmHg en tobillo).
0,6 – 0,8
Arteriopatía leve-moderada. Componente arterial presente. Úlcera mixta probable.
Compresión reducida (20–30 mmHg). Monitorizar.
< 0,6
Arteriopatía grave. Isquemia significativa. La compresión puede producir necrosis.
Contraindicada. Derivación urgente a vascular.
El ITB del diabético siempre miente hacia arriba. Las arterias calcificadas no se comprimen con el manguito, lo que da lecturas falsamente elevadas — a veces superiores a 1,4 o incluso 1,8. Si tienes un paciente diabético con clínica de isquemia (dolor en reposo, dedos fríos, ausencia de pulsos) y el ITB es «normal» o «alto», el ITB no es fiable. Derivar a angiología para doppler arterial completo antes de comprimir. Como ya vimos en el artículo sobre cómo diferenciar úlcera venosa de arterial, la exploración clínica no puede sustituirse solo con el ITB en el diabético.

Diagnóstico diferencial: lo que no es venosa aunque lo parezca

El error de diagnóstico en úlceras de pierna es más frecuente de lo que parece — se estima que entre el 20–30% de las úlceras catalogadas como «venosas» tienen otro origen principal o son de etiología mixta. Las más importantes a descartar:

DiagnósticoCómo diferenciarloError frecuente
Úlcera arterial Bordes definidos, fondo pálido/negro, localización distal (dedos, talón), dolor que empeora al elevar, ITB bajo, pulsos ausentes Comprimir una arterial porque «también tiene edema». El edema en arterial existe pero es diferente al venoso.
Úlcera mixta Componentes de ambas: edema, hiperpigmentación venosa + ITB 0,6–0,8 + algo de dolor isquémico Tratar como venosa pura y comprimir fuerte — puede comprometer la perfusión arterial residual.
Úlcera de Martorell HTA severa, localización maleolar posterior o cara lateral de la pierna, dolor intensísimo, borde eritematoso bien definido, ITB normal Clasificarla como venosa por la localización en pierna y aplicar compresión sin revisar el contexto clínico.
Pioderma gangrenoso Borde violáceo socavado, dolor desproporcionado, progresión rápida, patergia, ITB normal Desbridar el fondo necrótico — en PG activo, el desbridamiento expande la herida.
Úlcera neuropática diabética Localización en zonas de presión plantar, fondo limpio granulado, anillo de hiperqueratosis, ausencia de dolor Confundir con venosa si el paciente también tiene insuficiencia venosa — la coexistencia es posible.

La compresión: el único tratamiento que cierra estas heridas

La compresión es el tratamiento de la úlcera venosa. No el apósito, no el desbridamiento, no los suplementos — la compresión. Todo lo demás es secundario. La evidencia es tan sólida que la CONUEI y la EWMA la clasifican con grado de recomendación A, nivel de evidencia 1a: la compresión adecuada cura más úlceras venosas que cualquier otro tratamiento local.

El mecanismo es directo: la compresión externa contrarresta la hipertensión venosa, reduce el edema intersticial, mejora la microcirculación dérmica y restaura parcialmente el ambiente tisular que la herida necesita para cicatrizar. Sin compresión, la fisiopatología sigue activa independientemente del apósito.

Vendaje de compresión multicapa Urgo K2 para úlcera venosa — sistema de dos capas con presión calibrada en tobillo
Urgo K2 — sistema de compresión bicapa que proporciona 40 mmHg de presión en el tobillo de forma calibrada. La primera capa es absorbente y protectora; la segunda, elástica, aplica la presión terapéutica.
Compresión multicapa (4 capas) — Profore, Coban 2 Gold standard · Grado A
Combina capas de relleno, crepé, elástica y cohorte. Proporciona 40 mmHg en tobillo de forma progresiva (más presión en tobillo, menos en pantorrilla). La referencia de la literatura. Indicada en úlceras con exudado moderado-alto y edema importante. Cambia cada 3–7 días según el exudado.
Compresión bicapa — Urgo K2, Coban 2 Lite Alta evidencia · Muy usada
Dos capas: una de acolchado protector y una elástica de compresión calibrada. Más fácil de aplicar que el multicapa con resultados comparables. El Urgo K2 tiene una característica que lo diferencia: las líneas de calibración en el vendaje se ovalizan cuando la presión aplicada es correcta — lo que elimina la variabilidad inter-observador.
Media de compresión terapéutica — clase II o III Mantenimiento · Prevención recidiva
Para el mantenimiento una vez cerrada la úlcera. La media de clase II (23–32 mmHg) o clase III (34–46 mmHg) mantiene la presión terapéutica de forma cómoda a largo plazo. Sin media de mantenimiento, la recidiva a 5 años supera el 70%. La media no es el tratamiento de la úlcera activa — es la prevención de la siguiente.
Venda elástica de un solo componente Evidencia inferior · Error frecuente
La venda elástica convencional aplicada por una sola persona no proporciona presión terapéutica reproducible. La presión depende de la técnica, la tensión y la experiencia del aplicador. Es la compresión más usada en atención primaria española y la que peores resultados tiene. Como ya vimos en el artículo sobre compresión puesta vs compresión terapéutica, llevar venda no equivale a estar comprimido correctamente.

Cuidado local de la herida: qué se pone y qué no

El cuidado local de la úlcera venosa es importante pero secundario a la compresión. El objetivo del apósito es gestionar el exudado, mantener el equilibrio de humedad y proteger el lecho — no curar la herida. La herida la cura la compresión.

  • Limpieza: suero fisiológico a temperatura ambiente. No frotar. La úlcera venosa tiene frecuentemente fibrina en el fondo — no confundirla con biofilm. La fibrina en la úlcera venosa es una consecuencia de la inflamación crónica, no necesariamente infección.
  • Elección del apósito según el exudado: como ya detallamos en el artículo sobre apósitos según el tipo de exudado, la úlcera venosa con mucho exudado necesita alginato o hidrofibra; con exudado moderado, espuma; con poco exudado, hidrocoloide o malla no adherente. La clave es no macerar el borde perilesional — que ya está comprometido por el eccema varicoso.
  • Maceración perilesional: el exceso de exudado es el problema más frecuente en estas heridas. La maceración del borde blanco no es estética — el borde macerado no puede reepitelizar. Barrera protectora en toda la piel perilesional antes de aplicar el apósito.
  • Eccema varicoso: corticoide tópico de potencia media (acetónido de triamcinolona, mometasona) en la zona de eccema activo. No aplicar sobre la úlcera, solo en la piel perilesional eritematosa y descamativa. Coordinar con el médico para la prescripción.
  • Desbridamiento: la fibrina del fondo de la úlcera venosa se desbridará cuando la compresión reduzca el edema y el exudado. El desbridamiento autolítico con hidrogel en fibrina blanda o el cortante selectivo en fibrina adherida son las opciones. El desbridamiento agresivo sin compresión es inútil — la fibrina vuelve porque el problema subyacente sigue activo.
  • Nutrición: las úlceras venosas de larga evolución y gran tamaño consumen proteína. Revisar el estado nutricional en úlceras que no avanzan — la hipoalbuminemia agrava el edema y bloquea la cicatrización.

Los 5 errores más frecuentes en el turno

Comprimir sin medir el ITB
El error más peligroso. La úlcera venosa y la arterial pueden coexistir — la úlcera mixta existe. Comprimir una pierna con ITB de 0,5 puede producir isquemia crítica en horas. Sin ITB, no hay compresión. Sin excepción.
Compresión puesta pero no terapéutica
Venda mal aplicada, sin tensión adecuada, sin gradiente decreciente desde el tobillo hacia la rodilla. La compresión puesta no equivale a compresión terapéutica. Si la venda no aplica al menos 35–40 mmHg en el tobillo, la hipertensión venosa sigue activa y la úlcera no va a cerrar aunque el apósito sea perfecto.
Retirar la compresión cuando la úlcera cierra
La enfermedad venosa no se cura. La úlcera cierra con compresión, pero sin compresión de mantenimiento la recidiva a 5 años supera el 70%. Cerrar la herida sin prescribir media de compresión de clase II–III es garantizar que la úlcera vuelva. La compresión en la úlcera venosa es para siempre — no solo hasta que cicatriza.
Tratar el exudado sin tratar el edema
El exudado abundante de la úlcera venosa es una consecuencia del edema. Cambiar a un apósito más absorbente resuelve el problema del cambio — no el problema del exudado. Si el edema no disminuye con la compresión, el exudado no va a disminuir. El equilibrio de humedad en la úlcera venosa depende de controlar primero el edema.
Interpretar el exudado purulento como infección sin criterio clínico
La úlcera venosa tiene frecuentemente exudado amarillento-verdoso que puede parecer purulento. La colonización bacteriana es universal en estas heridas — pero colonización no es infección. Prescribir antibiótico sistémico solo por el aspecto del exudado, sin criterios sistémicos de infección, es un error frecuente que no mejora la herida y contribuye a la resistencia antibiótica.

Cuando la úlcera venosa no avanza

Una úlcera venosa tratada correctamente — con compresión terapéutica real, apósito adecuado y cuidado de la piel perilesional — debería reducir su tamaño de forma progresiva. Si a las 4–6 semanas de compresión correcta no hay reducción significativa, hay que revisar sistemáticamente antes de cambiar el apósito.

Las causas más frecuentes de estancamiento en la úlcera venosa con tratamiento aparentemente correcto son:

  • La compresión no es realmente terapéutica: verificar si el paciente se quita el vendaje en casa, si la técnica de aplicación es correcta y si la presión en tobillo es suficiente. Como ya vimos, llevar puesto no equivale a estar comprimido.
  • El diagnóstico es incorrecto o incompleto: revisitar si hay componente arterial no detectado (repetir ITB, considerar doppler arterial), si hay pioderma gangrenoso solapado, o si la herida es en realidad una Martorell mal clasificada.
  • Factores sistémicos bloqueando la cicatrización: desnutrición, hipoalbuminemia, insuficiencia cardíaca con edema refractario, fármacos que inhiben la cicatrización. Ver el artículo completo sobre la herida que no avanza para el checklist sistémico.
  • Colonización crítica o infección activa no diagnosticada: si el lecho tiene granulación friable, exudado que aumenta o dolor que no mejora con la compresión, considerar ciclo antimicrobiano tópico de 2 semanas con criterio NERDS/STONEES.
  • Derivación a vascular: una úlcera venosa de más de 6 meses de evolución sin reducción de tamaño con compresión adecuada requiere valoración por angiología o cirugía vascular. Puede haber reflujo venoso tratable con escleroterapia o cirugía que cambie completamente el pronóstico.
La regla de las 4 semanas también aplica aquí. Si a las 4 semanas de compresión correcta la úlcera no ha reducido al menos un 30–40% de su superficie, no cambies el apósito — revisa si la compresión es realmente terapéutica, si el diagnóstico es correcto y si hay factores sistémicos activos. El apósito es el último eslabón de una cadena que empieza en la fisiopatología venosa.
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La úlcera venosa es la herida que más claramente nos enseña que el protagonista no es la lesión — es la pierna. El apósito es el último de los problemas. La compresión, el ITB, el edema, el eccema, el estado nutricional y la adherencia al tratamiento de mantenimiento son los que determinan si esa herida cierra y si vuelve a abrirse. Cuando todo eso funciona, la úlcera venosa cierra casi sola.
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