Compresión · Úlcera venosa · Técnica

Vendajes de compresión multicapa: guía completa — tipos, mmHg, Urgo K1 y K2, cómo aplicarlos y errores que invalidan el tratamiento

La compresión terapéutica es el tratamiento con más evidencia para la úlcera venosa. No el apósito. No el antiséptico. No la cura local. La compresión. Y sin embargo, en la mayoría de los centros de atención primaria y residencias de España, el vendaje que se aplica no es terapéutico — aplica una presión desconocida, sin gradiente, sin verificación, que varía entre enfermeras y entre turnos.

Este artículo explica por qué esa variabilidad importa, qué diferencia hay entre una venda elástica y un sistema calibrado, qué son los mmHg en el contexto de la compresión venosa, y por qué el Urgo K2 ha cambiado la forma de verificar si el vendaje está bien puesto.

Úlcera venosa en pierna con edema marcado, lipodermatoesclerosis y exudado abundante — indicación de compresión terapéutica multicapa
Úlcera venosa con edema perilesional marcado y lipodermatoesclerosis — la piel indurada, hiperpigmentada y brillante que rodea la herida es tan importante de tratar como la úlcera en sí. Sin compresión terapéutica que reduzca la hipertensión venosa, ningún apósito va a cerrar esta herida.

Por qué la compresión es el tratamiento, no el apósito

La úlcera venosa no es una herida que hay que curar. Es la manifestación cutánea de una hipertensión venosa crónica que hay que tratar. Mientras la hipertensión venosa siga activa, el exudado seguirá siendo abundante, el edema seguirá alimentando la inflamación dérmica, y la herida no va a cerrar independientemente de lo que pongamos encima.

La compresión actúa directamente sobre el mecanismo fisiopatológico: contrarresta la hipertensión en el sistema venoso superficial, reduce el edema intersticial, mejora el retorno venoso y restaura parcialmente el microambiente tisular que permite la cicatrización. Es el único tratamiento que actúa sobre la causa — todo lo demás es gestión de consecuencias.

La revisión Cochrane de O’Meara et al. (2012) sobre compresión en úlceras venosas es concluyente: la compresión aumenta las tasas de curación en comparación con la no compresión, y los sistemas multicapa son superiores a la venda de un solo componente. La evidencia tiene grado A — el más alto que existe. No hay debate sobre si comprime funciona. El debate está en cómo comprime y si la presión aplicada es realmente terapéutica.

La física de la compresión: presión de interface y gradiente

Para entender por qué unos sistemas funcionan mejor que otros, hay que entender qué ocurre físicamente cuando aplicamos un vendaje. La presión de interface es la presión que el vendaje ejerce sobre la piel en el punto de contacto — es la que realmente importa clínicamente, y es la que se mide en mmHg con manómetros de interface como el PicoPress.

Esa presión depende de tres variables que la ley de Laplace relaciona matemáticamente: la tensión del vendaje, el radio de curvatura de la pierna en ese punto, y el número de capas superpuestas. De ahí se extraen dos principios que explican todo el comportamiento clínico de la compresión:

  • El gradiente decreciente es automático si la tensión es constante: si aplicamos el vendaje con la misma tensión en cada vuelta, la presión resultante es mayor en el tobillo (donde la circunferencia es menor) y decrece hacia la rodilla (donde la circunferencia es mayor). Ese gradiente — más presión abajo, menos arriba — es el que impulsa el retorno venoso hacia el corazón. Los sistemas calibrados como el K2 aprovechan este principio: aplicando tensión constante controlada, el gradiente se produce de forma automática sin que el aplicador tenga que compensarlo.
  • Más capas = más presión en esa zona: cada capa adicional de venda añade presión. Los sistemas multicapa de 4 capas suman la presión de cada capa y alcanzan los 40 mmHg terapéuticos precisamente por esa acumulación. Una venda de un solo componente aplicada con la misma tensión da mucha menos presión — y con variabilidad enorme entre aplicadores.

Clases de compresión y mmHg: qué significa cada número

La presión de compresión se clasifica en clases según la presión medida en el tobillo — el punto de mayor presión en un vendaje con gradiente correcto. La clasificación europea más usada en España y en la mayoría de países iberoamericanos es la RAL-GZ 387, aunque conviven varias clasificaciones con rangos ligeramente distintos.

ClasemmHg tobilloNivelIndicación principal
I
18–21 mmHg
Compresión ligera
Varices superficiales leves, edema ortostático, prevención en embarazo, síndrome de piernas cansadas
II
23–32 mmHg
Compresión moderada
Insuficiencia venosa crónica moderada, varices con edema, trombosis venosa superficial, linfedema moderado, mantenimiento tras cicatrización de úlcera venosa
III
34–46 mmHg
Compresión fuerte
Úlcera venosa activa, síndrome postrombótico, linfedema grave, insuficiencia venosa crónica avanzada. El rango terapéutico estándar para úlcera venosa activa
IV
> 49 mmHg
Compresión muy fuerte
Linfedema severo, elefantiasis. Uso muy específico. Requiere seguimiento especializado. No para uso rutinario en úlcera venosa estándar
Los vendajes multicapa terapéuticos apuntan a clase III — 40 mmHg en tobillo. Es el umbral donde la evidencia de cierre de úlcera venosa es más consistente. Por debajo de 35 mmHg, los resultados son claramente inferiores. El objetivo del Urgo K2, del Profore y del Coban 2 es proporcionar exactamente esa presión de forma reproducible, independientemente del aplicador. En la úlcera venosa activa con ITB ≥ 0,8, 40 mmHg es el estándar de tratamiento.

Vendas elásticas vs inelásticas: una diferencia que cambia la indicación

Además de la presión en mmHg, el tipo de elasticidad de la venda determina en qué situación clínica funciona mejor. Es uno de los conceptos menos comprendidos en la práctica diaria de compresión.

Vendas elásticas (larga extensión)

Se estiran más del 100% de su longitud en reposo. Mantienen una presión relativamente constante tanto en reposo como en movimiento — ejercen presión activa sobre la pierna incluso cuando el paciente está quieto. Son el componente activo de los sistemas multicapa modernos (K2, Profore, Coban 2). Indicadas en pacientes con movilidad reducida que pasan mucho tiempo en reposo, y también en pacientes activos.

Vendas inelásticas (corta extensión)

Se estiran menos del 70% de su longitud. No ejercen presión activa en reposo pero sí crean una cámara rígida que genera presión cuando el músculo gemelar se contrae durante la marcha. Funcionan mejor en pacientes que caminan activamente — la contracción muscular contra la venda rígida es la que genera la presión terapéutica. En reposo, la presión es muy baja. La bota de Unna, el Comprilan y el Rosidal K son ejemplos. En pacientes encamados o con muy baja movilidad, las vendas inelásticas son prácticamente ineficaces.

CaracterísticaVenda elástica (larga extensión)Venda inelástica (corta extensión)
Extensión> 100% de su longitud< 70% de su longitud
Presión en reposoAlta — presión activa constanteBaja — presión mínima en reposo
Presión en deambulaciónAlta y sostenidaAlta durante la contracción muscular
Mejor paraPacientes con movilidad reducida · Úlceras venosas con edema importantePacientes activos con buena función muscular de la pantorrilla
EjemplosK-Press (K2), capa elástica Profore, Coban 2Comprilan, Rosidal K, bota de Unna
Error frecuenteAplicar sin gradiente ni calibraciónUsar en pacientes encamados donde no funciona

Los sistemas multicapa: de la venda convencional al sistema calibrado

Venda elástica convencional — un solo componente Evidencia inferior · Variabilidad alta
La venda de crepé o venda elástica convencional aplicada por un solo profesional, sin sistema calibrado. La más usada en España y la menos efectiva. La presión aplicada depende completamente de la habilidad y la fuerza del aplicador — estudios de variabilidad inter-observador muestran rangos entre 10 y 60 mmHg con la misma técnica entre diferentes enfermeras. La Cochrane es clara: la venda de un solo componente es inferior a los sistemas multicapa para el cierre de úlcera venosa. ✕ No hay forma de saber si la presión aplicada es terapéutica sin medición directa
Sistema multicapa clásico 4 capas — Profore (Smith+Nephew) Gold standard histórico · Técnica exigente
El sistema de referencia en los ensayos clínicos con mayor evidencia histórica. Cuatro capas distintas: (1) venda de ortopedia absorbente, (2) venda crepé que moldea el contorno de la pierna, (3) venda elástica de larga extensión que aporta la presión principal, (4) venda cohesiva de fijación. El resultado correcto es 40 mmHg en tobillo. Evidencia sólida pero técnica compleja — requiere formación específica y las 4 capas ejecutadas con precisión para dar el resultado esperado. Sigue siendo la referencia en investigación. ✓ 40 mmHg demostrados en estudios · Mayor evidencia clínica acumulada ✕ Técnica compleja · Variabilidad inter-observador importante · Sin calibrador visual
Coban 2 — 3M Bicapa cohesivo · Sin adhesivo
Sistema bicapa cohesivo (se adhiere a sí mismo, no a la piel) compuesto por una capa interior de espuma suave y una capa exterior elástica cohesiva. No lleva adhesivo — no pega a la piel ni a la ropa, lo que facilita su retirada y permite su uso en piel muy frágil. El Coban 2 Lite proporciona presiones reducidas (20–30 mmHg) para úlceras mixtas con ITB entre 0,6 y 0,8 donde la compresión completa está contraindicada. ✓ Atraumático en retirada · Versión Lite para úlceras mixtas · Sin adhesivo
Urgo K1 — Urgo Medical Inelástico · Paciente ambulatorio activo
Sistema de compresión inelástica de corta extensión. Está compuesto por una capa de acolchado y una venda de corta extensión que actúa como cámara rígida. Indicado en pacientes que caminan — la contracción muscular gemelar contra la cámara rígida genera la presión terapéutica de forma intermitente durante la marcha. En reposo, la presión es baja, lo que lo hace más cómodo para dormir que los sistemas elásticos. Su eficacia en pacientes con movilidad muy reducida es limitada. ✓ Paciente ambulatorio activo · Más cómodo en reposo nocturno · Menor riesgo de isquemia por exceso de presión ✕ No efectivo en pacientes encamados o con muy baja movilidad
Urgo K2 — Urgo Medical Bicapa calibrado · Indicadores visuales de presión
Sistema bicapa elástico con indicadores de calibración impresos en la capa exterior. El elemento diferencial: los indicadores visuales que cambian de forma según la presión aplicada. Cuando la presión es correcta (40 mmHg en tobillo), los rectángulos impresos en la venda adoptan forma de óvalo. Cuadrado = poca presión. Círculo = demasiada presión. Óvalo = presión correcta. Esto elimina la variabilidad inter-observador y permite que cualquier profesional verifique la presión sin manómetro. ✓ Calibración visual en cada vuelta · Baja variabilidad inter-observador · Evidencia comparable al multicapa clásico
Media de compresión terapéutica — Clase II o III Mantenimiento · No para úlcera activa
Las medias de compresión (calcetines, medias hasta la rodilla o hasta el muslo) se usan para el mantenimiento una vez cerrada la úlcera, no para el tratamiento de la úlcera activa con exudado. La media de clase II (23–32 mmHg) o clase III (34–46 mmHg) mantiene la presión de forma cómoda y autónoma. Sin media de mantenimiento permanente, la recidiva de la úlcera venosa a 5 años supera el 70%. ✓ Mantenimiento post-cicatrización · Prevención de recidiva · Autonomía del paciente ✕ No usar como tratamiento de úlcera activa — presión insuficiente y difícil de colocar con edema

Urgo K1 y Urgo K2: diferencias reales y cuándo usar cada uno

Urgo Medical · K1 vs K2 · El diferencial que importa
Inelástico vs elástico — no son el mismo sistema con distinto nombre
Urgo K1
Mecanismo: cámara rígida inelástica. La presión se genera con la contracción muscular. Indicado en: paciente que camina, con buena función gemelar, sin edema muy marcado. Presión en reposo: baja (más confort nocturno). Presión en marcha: alta e intermitente. No funciona en: paciente encamado o con muy baja movilidad.
Urgo K2
Mecanismo: sistema elástico bicapa. Presión activa constante en reposo y en movimiento. Indicado en: todo paciente con úlcera venosa activa, especialmente los de movilidad reducida. Indicadores ovales: el diferencial técnico — permiten verificar que la presión es 40 mmHg en cada vuelta sin manómetro. Funciona en: cualquier nivel de actividad.
Cuándo elegir K1
Paciente ambulatorio activo que trabaja o camina largas horas. Edema moderado que el K1 puede gestionar. Paciente que refiere mucha incomodidad nocturna con vendaje elástico. Siempre verificar que camina de forma regular — si el paciente pasa la mayor parte del día sentado o en cama, el K1 no da presión suficiente.
Cuándo elegir K2
Úlcera venosa activa con edema importante. Paciente con movilidad reducida o encamado parcialmente. Necesidad de verificar la presión aplicada de forma objetiva. Equipo con variabilidad en la técnica de vendaje — los indicadores del K2 estandarizan la presión independientemente del profesional.
Urgo K2 con indicadores de calibración de presión — los rectángulos se convierten en óvalos cuando la presión en tobillo es de 40 mmHg
Los indicadores de calibración del K2 — el elemento que lo diferencia de cualquier otro sistema. En cada vuelta de la venda exterior (K-Press), los rectángulos impresos adoptan forma de óvalo cuando la presión aplicada es correcta (40 mmHg). Si son cuadrados, la presión es insuficiente. Si son círculos, hay exceso. La verificación es visual e inmediata — sin manómetro, sin experiencia previa.

El ITB antes de comprimir: lo que no es opcional

Antes de aplicar cualquier sistema de compresión fuerte, el índice tobillo-brazo (ITB) debe estar medido y documentado. No es un trámite burocrático — es la única forma de saber si hay arteriopatía periférica que contraindique la compresión.

Comprimir una pierna con arteriopatía no diagnosticada puede producir isquemia crítica de miembro en horas. El síntoma que alertaría al paciente — el dolor isquémico — puede estar atenuado por la neuropatía en diabéticos. El resultado puede ser una amputación.

ITBInterpretaciónCompresión
> 1,3Arterias calcificadas — resultado no fiableNo comprimir sin valoración vascular. Frecuente en diabéticos.
0,9–1,3NormalCompresión fuerte 40 mmHg — indicación estándar para úlcera venosa activa
0,6–0,8Arteriopatía leve-moderada — úlcera mixtaCompresión reducida 20–25 mmHg. Coban 2 Lite. Monitorización estrecha.
< 0,6Arteriopatía grave — isquemia significativaContraindicada. Derivación urgente a cirugía vascular.
El ITB del paciente diabético puede ser falsamente normal o elevado. Las arterias calcificadas no se comprimen con el manguito, dando lecturas de ITB superiores a 1,3 o incluso 1,8. Si el paciente diabético tiene signos clínicos de isquemia (pulsos ausentes, piel brillante y sin vello, dolor isquémico en reposo) con ITB aparentemente normal — el ITB no es fiable. Derivar a vascular para doppler arterial completo antes de comprimir. Como ya vimos en el artículo sobre el pie diabético, la neuropatía y la calcificación arterial hacen el diagnóstico vascular más complejo en este grupo.

Cómo aplicar el vendaje multicapa paso a paso

Vendaje de compresión multicapa correctamente aplicado — desde base de dedos hasta rodilla, con gradiente decreciente y presión uniforme
Resultado final correcto — el vendaje cubre desde la base de los dedos hasta justo por debajo de la rodilla, con presión uniforme y gradiente decreciente. Sin pliegues, sin zonas de presión excesiva, con la pierna en ángulo recto durante toda la aplicación.
1
Preparar la herida y la piel — antes de tocar el vendaje
Limpiar la herida, aplicar el apósito correspondiente según el nivel de exudado y proteger la piel perilesional con barrera si hay riesgo de maceración. Aplicar crema hidratante en toda la pierna excepto sobre la herida. Dejar que la crema se absorba antes de empezar el vendaje — la crema fresca reduce la adherencia del sistema y acorta su duración. ✓ Material preparado antes de mover al paciente · Piel hidratada · Apósito colocado
2
Pie en ángulo recto — durante toda la aplicación
Pedir activamente al paciente que flexione el pie hacia arriba (dorsiflexión) y mantenerlo en 90 grados durante toda la aplicación. Es el paso más ignorado y el que más afecta al resultado. Si el pie está en flexión plantar (relajado), cuando el paciente se ponga de pie el tendón de Aquiles se alarga y el vendaje queda flojo en el tobillo — zona donde más presión se necesita. ✕ Con el pie caído, el vendaje pierde presión en tobillo cuando el paciente deambula
3
Empezar siempre desde la base de los dedos
La primera vuelta cubre los dedos desde la base y el talón. Nunca empezar desde el tobillo — si los dedos quedan descubiertos, el edema se acumula distalmente y se produce un efecto torniquete invertido donde la presión es mayor por encima de los dedos que por debajo. Los dedos edematizados y cianóticos son el signo clásico de un vendaje que empezó en el tobillo. La primera vuelta va en dirección metatarso-tobillo, cubriendo completamente los dedos y el talón antes de subir en espiral. ✕ Empezar en el tobillo produce edema y cianosis digital por efecto torniquete invertido
4
Aplicar en espiral con superposición del 50%
Cada vuelta debe cubrir la mitad de la vuelta anterior. La superposición del 50% garantiza que la presión sea uniforme en toda la altura del vendaje y evita los huecos donde la piel queda sin compresión. En los sistemas calibrados como el K2, verificar en cada vuelta que los indicadores forman óvalos — no continuar a la siguiente vuelta hasta verificar la presión de la actual. La tensión debe ser constante en todas las vueltas. ✓ Con K2: verificar los óvalos vuelta a vuelta · Sin óvalo, ajustar la tensión antes de subir
5
Terminar justo por debajo de la rodilla
El vendaje termina 2–3 cm por debajo del pliegue poplíteo. Nunca sobre la rodilla ni sobrepassar hacia el muslo — la presión sobre la fosa poplítea puede comprimir los vasos y nervios del hueco poplíteo. Si el vendaje alcanza la rodilla, el paciente no puede flexionarla correctamente y la deambulación queda comprometida. El límite superior correcto es justo donde termina la pantorrilla. ✕ Sobrepasar la rodilla comprime la fosa poplítea y limita la movilidad
6
Verificar la circulación distal tras aplicar
Una vez colocado el vendaje, preguntar al paciente si nota presión uniforme o si hay zona de molestia intensa. Verificar el color y la temperatura de los dedos — deben estar rosados y tibios. Si hay palidez, cianosis, parestesias o dolor intenso: retirar el vendaje ese mismo momento y reevaluar antes de recomprimir. Estos signos indican exceso de presión o arteriopatía no diagnosticada. Documentar siempre la verificación post-aplicación. ✕ Palidez, cianosis o dolor intenso en dedos: retirar el vendaje inmediatamente

Los errores que convierten el vendaje en inútil — o en peligroso

✕
Comprimir sin medir el ITB
El error más peligroso. Sin ITB documentado, la compresión fuerte sobre una arteriopatía no diagnosticada puede producir isquemia crítica. Sin ITB, no hay compresión fuerte. Sin excepción. El ITB se repite cada 3–6 meses y ante cualquier cambio clínico — el estado vascular puede evolucionar.
✕
Empezar el vendaje en el tobillo en lugar de en los dedos
La consecuencia directa es el efecto torniquete invertido: los dedos se hinchan porque no tienen compresión mientras la parte superior sí la tiene. Los dedos edematizados, cianóticos o con parestesias son el signo inequívoco de que el vendaje no empezó en los dedos. El vendaje siempre empieza en la base de los dedos, cubriendo completamente el pie antes de subir.
✕
Aplicar con el pie en flexión plantar
Si el paciente tiene el pie caído mientras se aplica el vendaje, cuando deambule el tendón de Aquiles se alarga y el vendaje pierde tensión en el tobillo — zona de mayor presión necesaria. El resultado es un vendaje que tiene la presión correcta en la camilla y pierde la mitad de esa presión en cuanto el paciente camina. Pie en 90 grados, activo, durante toda la aplicación.
✕
Usar K1 en paciente con movilidad muy reducida
El K1 es inelástico — genera presión mediante la contracción muscular gemelar durante la marcha. En un paciente que apenas camina, encamado o con muy baja movilidad, el K1 no produce presión terapéutica en reposo. Para pacientes con movilidad reducida, el K2 (elástico) es la elección porque genera presión activa constante independientemente del nivel de actividad.
✕
No verificar los indicadores del K2 en cada vuelta
El K2 tiene indicadores visuales precisamente para eliminar la variabilidad. Usarlo sin verificar los óvalos en cada vuelta es usar un sistema calibrado como si fuera una venda convencional — perdiendo su mayor ventaja. En cada vuelta, mirar los indicadores antes de continuar. Si no son óvalos, corregir la tensión en esa misma vuelta antes de subir.
✕
Retirar el vendaje cuando la úlcera cierra
La enfermedad venosa no se cura con el cierre de la úlcera. La insuficiencia valvular que la produjo sigue activa. Sin compresión de mantenimiento (media de clase II o III permanente), la recidiva supera el 70% a 5 años. Cerrar la herida sin prescribir media de mantenimiento es garantizar que vuelva. La compresión en la úlcera venosa es para siempre — el formato cambia de vendaje a media, pero no se interrumpe.

Seguimiento: cuándo cambiar y qué monitorizar

  • Primera revisión a las 24–48 horas del primer vendaje: verificar tolerancia, signos distales (color, temperatura, sensibilidad de los dedos) y que no haya dolor intenso nuevo. Si es bien tolerado, se puede espaciar a revisiones semanales.
  • Cambio del sistema cada 5–7 días o antes si el exudado ha desbordado el exterior del vendaje, si hay signos de infección emergente, si el paciente refiere dolor o parestesias nuevas, o si el vendaje se ha desplazado significativamente.
  • Reducción del exudado como indicador de eficacia: en las primeras 2–3 semanas con compresión correcta, el exudado debe reducirse progresivamente a medida que el edema se controla. Si el exudado no reduce, verificar si la presión es realmente terapéutica. Un cambio en el tipo de apósito puede ser necesario según la evolución del exudado.
  • Repetir el ITB cada 3–6 meses y ante cualquier cambio clínico. La arteriopatía puede progresar y lo que era compresión segura hace 6 meses puede no serlo hoy.
  • Si a las 4 semanas de compresión correcta no hay reducción del 30–40% de la superficie: no cambiar el apósito — revisar si la presión es realmente terapéutica, si hay factores sistémicos activos (desnutrición, insuficiencia cardíaca) y si el diagnóstico es correcto. El apósito es el último eslabón — si la compresión es correcta y la herida no avanza, el problema no es el apósito.
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La compresión terapéutica no es poner una venda. Es aplicar una presión concreta, medible y verificable, con gradiente decreciente desde el tobillo, sobre una pierna cuyo estado vascular se conoce. Todo lo demás — el apósito, la cura local, el antiséptico — es secundario. La úlcera venosa que no cierra con compresión correcta tiene un problema vascular o sistémico que resolver. La úlcera venosa que no cierra con compresión incorrecta tiene, simplemente, un problema de compresión.
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