La compresión terapéutica es el tratamiento más eficaz para la úlcera venosa — con grado de recomendación A y nivel de evidencia 1a. Y sin embargo, en la práctica clínica española, la mayoría de los vendajes aplicados no son terapéuticos. No porque el profesional no quiera hacerlo bien, sino porque la venda convencional aplicada sin sistema calibrado no garantiza la presión correcta.
Este artículo explica las diferencias reales entre los sistemas disponibles, por qué el Urgo K2 resuelve el problema de la variabilidad inter-observador, y el protocolo paso a paso para aplicarlo correctamente desde el pie hasta la rodilla.
Sistema Urgo K2 — dos componentes claramente diferenciados: la primera capa (K-Tech) de acolchado absorbente y protección, y la segunda (K-Press) elástica con indicadores de calibración impresos. La presión terapéutica correcta se verifica visualmente sin necesitar manómetro.
Por qué la compresión multicapa supera a la venda convencional
La diferencia entre un vendaje terapéutico y uno que simplemente «está puesto» no es estética — es de presión. Para que la compresión trate la insuficiencia venosa crónica y permita que la úlcera cicatrice, necesita aplicar al menos 35–40 mmHg de presión en el tobillo, con un gradiente decreciente hacia la rodilla (más presión abajo, menos arriba). Por debajo de ese umbral, la hipertensión venosa sigue activa y la úlcera no puede cerrar.
El problema de la venda elástica convencional de un solo componente es que la presión depende enteramente de la técnica del aplicador — de cuánto tira, del ángulo, de la superposición de capas, de si el paciente tiene la pierna en la misma posición que la semana anterior. Estudios de variabilidad inter-observador muestran que con venda convencional la presión real aplicada varía entre 10 y 60 mmHg dependiendo del profesional. Una venda aplicada por una enfermera puede proporcionar 40 mmHg y la misma venda aplicada por otra puede dar 15 mmHg. Ambas tienen el mismo aspecto desde fuera.
Los sistemas multicapa y bicapa calibrados resuelven esto de forma diferente: incorporan mecanismos visuales o estructurales que garantizan la presión correcta independientemente de quién aplique el vendaje.
Tipos de sistemas de compresión: diferencias reales
Sistema multicapa clásico (4 capas) — Profore, SurepressGold standard histórico · Grado A
Cuatro capas distintas: (1) venda de ortopedia (acolchado y absorción), (2) venda crepé (moldear el contorno de la pierna), (3) venda elástica de larga extensión (presión principal), (4) venda cohesiva (fijación). Proporciona 40 mmHg en tobillo cuando se aplica correctamente. Ventaja: mucha evidencia científica. Inconveniente: técnica compleja, requiere entrenamiento prolongado, cuatro pasos que deben ejecutarse con precisión. El más exigente en formación de todos los sistemas.
Sistema bicapa calibrado — Urgo K2, Coban 2Alta evidencia · Fácil de aplicar
Dos capas: (1) capa interna de acolchado protector con capacidad absorbente, (2) capa elástica de compresión con indicadores visuales de presión calibrada impresos en la venda. 40 mmHg en tobillo cuando los indicadores visuales muestran la forma correcta. Resultados clínicos comparables al multicapa de 4 capas según revisiones Cochrane. Ventaja fundamental: la verificación de presión es visual e inmediata — cualquier profesional puede confirmar que la presión es terapéutica sin manómetro.
Venda de corta extensión (bota de Unna, Comprilan)Indicación específica · Paciente activo
Venda inelástica o de muy corta extensión que actúa como cámara de presión rígida. Funciona mejor en pacientes que caminan — la contracción muscular gemelar contra la venda rígida genera la presión activa. En reposo, la presión es baja. Indicada en pacientes ambulatorios activos con buen tono muscular. No es eficaz en pacientes encamados o con movilidad muy reducida.
Media de compresión terapéutica clase II–IIIMantenimiento · Prevención recidiva
Para mantenimiento una vez cerrada la úlcera, no para el tratamiento de la úlcera activa con exudado. Clase II (23–32 mmHg) o clase III (34–46 mmHg). Más cómoda a largo plazo que el vendaje. Requiere que el edema esté previamente controlado para poder colocarse. Sin media de mantenimiento, la recidiva a 5 años supera el 70%.
El Urgo K2: qué lo diferencia y por qué las líneas de calibración importan
Sistema bicapa · Urgo Medical · El diferencial técnico
Las líneas de calibración que eliminan la variabilidad entre profesionales
El K-Tech (capa 1): venda de acolchado con tres capas funcionales — capa exterior absorbente, capa de espuma que redistribuye la presión en zonas de prominencia ósea (maléolos, cresta tibial) y capa interior suave en contacto con la piel. Absorbe el exudado de la herida y protege la piel perilesional de la maceración.
El K-Press (capa 2): venda elástica de compresión con indicadores de presión impresos — rectángulos que se convierten en óvalos cuando la presión aplicada es 40 mmHg. Si los indicadores son rectangulares: poca presión, hay que tensar más. Si son circulares: demasiada presión, hay que aflojar. El óvalo es la presión correcta. Esto elimina la necesidad de experiencia previa para verificar la presión real.
Presión garantizada: estudios con manómetro de interface (PicoPress) confirman que el K2 aplicado siguiendo el protocolo de los óvalos proporciona 40 mmHg en tobillo con muy baja variabilidad inter-observador — independientemente del nivel de experiencia del aplicador.
Permanencia: diseñado para mantenerse hasta 7 días sin cambio si el exudado lo permite. La capa K-Tech tiene capacidad de absorción que mantiene el ambiente perilesional adecuado durante ese período. El cambio más frecuente no mejora la cicatrización — solo aumenta los costes y el riesgo de trauma en la piel perilesional.
Antes de poner el vendaje: lo que no puede saltarse
Hay tres verificaciones que deben hacerse antes de aplicar cualquier sistema de compresión. Saltarse cualquiera de ellas puede producir desde un vendaje ineficaz hasta una isquemia crítica.
Medir el ITB — imprescindible antes del primer vendaje y periódicamente: un ITB menor de 0,6 es contraindicación absoluta para compresión fuerte. Entre 0,6 y 0,8, compresión reducida (20–25 mmHg) con monitorización estrecha. En el diabético, el ITB puede ser falsamente elevado por calcificación arterial — si hay duda clínica, derivar a vascular antes de comprimir. Sin ITB documentado, no hay compresión.
Descartar insuficiencia cardíaca descompensada: la compresión moviliza líquido intersticial hacia el sistema venoso. En una insuficiencia cardíaca descompensada, este aumento de retorno venoso puede precipitar edema agudo de pulmón. Si hay edemas bilaterales marcados que empeoran al tumbarse, disnea de esfuerzo reciente o aumento de peso brusco — valoración médica antes de comprimir.
Aplicar siempre por la mañana, con la pierna desedematizada: el edema aumenta durante el día por la posición de declive. Si se aplica el vendaje por la tarde con la pierna muy edematizada, la presión real cuando el edema se reduzca (por la noche en reposo) será excesiva y puede producir isquemia. La aplicación correcta es antes de que el paciente lleve tiempo de pie — idealmente al levantarse o tras reposo con elevación de piernas.
Contraindicaciones absolutas de compresión fuerte: ITB menor de 0,6, isquemia crítica de miembro, insuficiencia cardíaca descompensada, trombosis venosa profunda aguda en las primeras 48–72 horas (relativa — valorar con médico), celulitis activa grave con linfangitis extensa. En caso de duda, consultar antes de comprimir.
Cómo aplicar el Urgo K2 paso a paso
El inicio desde el pie es el paso más crítico. El pie debe estar en ángulo recto (90°) — si se venda con el pie en flexión plantar, cuando el paciente esté de pie el vendaje quedará flojo en el tobillo y la presión se perderá. La primera pasada cubre desde los dedos hasta justo por detrás del talón.
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Preparar la pierna y la herida
Limpiar la herida con suero fisiológico. Aplicar el apósito correspondiente según el exudado — el K-Tech actúa como segunda capa protectora pero no sustituye el apósito primario sobre la herida. Aplicar crema hidratante o barrera en toda la piel de la pierna, especialmente en zonas de maceración perilesional. Dejar que la crema se absorba antes de empezar el vendaje.
El pie debe estar en ángulo recto (90°) durante toda la aplicación — pedir al paciente que flexione el pie hacia arriba.
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Aplicar el K-Tech (capa 1) — desde los dedos hasta la rodilla
Empezar desde la base de los dedos — no desde el tobillo. La primera pasada va de los dedos hacia el talón, cubriendo completamente la zona digital y maleolar. Continuar en espiral hacia arriba con una superposición del 50% (cada vuelta cubre la mitad de la anterior). En las prominencias óseas (maléolos, cresta tibial), añadir una capa extra de K-Tech doblada para acolchar. Terminar justo por debajo de la rodilla — nunca sobrepasar la rodilla ni dejar el tendón de Aquiles sin cubrir.
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Aplicar el K-Press (capa 2) — verificar los óvalos en cada vuelta
Empezar también desde la base de los dedos, en la misma dirección que el K-Tech. Superposición del 50%. En cada vuelta, verificar visualmente que los indicadores impresos en la venda se convierten en óvalos: si son rectangulares, aumentar la tensión; si son círculos, aflojar. El objetivo es el óvalo en cada vuelta desde el tobillo hasta la rodilla. El gradiente de presión se produce de forma automática por la geometría de la pierna — al aplicar la misma tensión constante, la circunferencia mayor de la pantorrilla recibe menos presión que la circunferencia menor del tobillo.
No compensar manualmente el gradiente — el sistema lo hace solo si la técnica de tensión es constante en cada vuelta.
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Fijar y verificar el resultado final
El K-Press se adhiere a sí mismo — no necesita esparadrapo ni sujeción adicional. Verificar que el vendaje cubre desde la base de los dedos hasta justo debajo de la rodilla, que no hay pliegues o zonas de presión excesiva sobre prominencias óseas, y que los óvalos son visibles en toda la extensión del vendaje. Preguntar al paciente si nota sensación de presión uniforme, hormigueo o dolor — cualquiera de estas señales obliga a revisar el vendaje inmediatamente.
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Educar al paciente — las instrucciones que no deben olvidarse
Explicar que el vendaje debe mantenerse puesto — no retirarlo en casa aunque pique o incomode. Si aparece dolor intenso, hormigueo, cambio de color de los dedos (palidez o cianosis) o sensación de que la pierna «se duerme» — retirar el vendaje y consultar inmediatamente. La elevación de la pierna durante el reposo nocturno potencia el efecto del vendaje — indicar posición con la pierna elevada 15–20 cm sobre el nivel del corazón durante el descanso.
Resultado final correcto — el vendaje cubre desde la base de los dedos hasta justo por debajo de la rodilla, sin pliegues, con presión uniforme. Los indicadores ovales de la capa K-Press confirman visualmente que la presión en tobillo es de 40 mmHg.
Los errores más frecuentes — y sus consecuencias
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Empezar desde el tobillo, no desde los dedos
El error más frecuente y con más consecuencias. Si el vendaje empieza en el tobillo y no cubre los dedos, el exudado y el edema se acumulan distalmente — los dedos se hinchan, la presión es mayor en tobillo que en pie y se produce un «efecto torniquete» invertido. El vendaje siempre empieza en la base de los dedos.
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Pie en flexión plantar durante la aplicación
Si el paciente tiene el pie relajado (en flexión plantar) mientras se aplica el vendaje, cuando se ponga de pie el tendón de Aquiles se alarga y el vendaje queda flojo en el tobillo. La presión real cae por debajo del umbral terapéutico en la zona donde más se necesita. El pie debe estar en ángulo recto durante toda la aplicación — pedirlo activamente y verificarlo en cada vuelta.
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Ignorar los indicadores de calibración del K-Press
El K2 se diferencia de los demás sistemas precisamente por los indicadores visuales. Aplicarlo sin verificar los óvalos en cada vuelta es usar un sistema calibrado como si fuera una venda convencional — perdiendo su principal ventaja. En cada vuelta, mirar los indicadores. Si no son óvalos, corregir antes de continuar.
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Sobrepasar la rodilla
El vendaje de compresión va de tobillo a rodilla — nunca hasta el muslo. La presión sobre la fosa poplítea puede comprimir los vasos y nervios del hueco poplíteo produciendo daño neurovascular. Terminar siempre 2–3 cm por debajo del pliegue poplíteo.
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Cambiar el vendaje demasiado frecuente
El K2 está diseñado para 7 días. Cambiarlo antes sin justificación clínica — exudado desbordado, sospecha de infección, dolor — no mejora la cicatrización y sí aumenta el coste, el tiempo de cura y el riesgo de trauma en la piel perilesional con cada retirada. El control del exudado bajo el K2 lo gestiona la capa K-Tech — solo cambiar si el exudado ha desbordado hasta el exterior del vendaje.
Seguimiento y cuándo cambiar el vendaje
El objetivo del seguimiento no es solo revisar la herida — es verificar que la compresión sigue siendo terapéutica y que no hay complicaciones.
Primera revisión a las 24–48 horas del primer vendaje: verificar que el paciente tolera la compresión, que no hay signos de isquemia distal (palidez, cianosis, dolor intenso, dedos fríos), que el edema está disminuyendo. Si el primer vendaje es bien tolerado, se puede espaciar a revisiones semanales.
Cambio del K2 cada 5–7 días o antes si el exudado ha desbordado el exterior del vendaje, si hay mal olor intenso, si el paciente refiere dolor o parestesias nuevas, o si hay sospecha de infección activa.
Reducción del exudado como indicador de progreso: en las primeras 2–3 semanas con compresión correcta, el exudado debería reducirse progresivamente a medida que el edema se controla. Si el exudado sigue siendo muy abundante a las 3–4 semanas, revisar si la presión es realmente terapéutica y si hay colonización crítica o infección activa.
Repetir el ITB cada 3–6 meses: la situación vascular puede cambiar. Un paciente con ITB de 0,9 hace 6 meses puede tener 0,7 hoy si ha progresado su arteriopatía. No asumir que el ITB inicial es permanente.
Signos de alarma que obligan a retirar el vendaje inmediatamente: palidez o cianosis de los dedos, dolor intenso nuevo que no cede, parestesias (hormigueo, sensación de que la pierna «se duerme»), temperatura muy baja en pie respecto a la pierna. Ante cualquiera de estos signos, retirar el vendaje y valorar el ITB antes de recomprimir.
El criterio de las 4 semanas también aplica aquí. Si a las 4 semanas de compresión con K2 bien aplicado la úlcera no ha reducido al menos un 30–40% de superficie, hay que revisar: ¿el ITB sigue siendo correcto? ¿hay factores sistémicos activos — desnutrición, fármacos, insuficiencia cardíaca? ¿el paciente mantiene el vendaje en casa? El apósito es lo último que se cambia cuando la compresión ya es correcta y la herida sigue sin avanzar.
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La compresión terapéutica no es complicada — pero requiere hacerla bien. El K2 resuelve el problema de la variabilidad porque la presión correcta se ve, no se supone. Si los óvalos son óvalos, la herida tiene lo que necesita. Si no lo son, no importa cuántas horas lleve el vendaje puesto — la úlcera no va a cerrar.
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