LPP · Prevención · Posicionamiento · SEMP

Posicionamiento, cambios posturales y superficies especiales en la prevención de las lesiones por presión: guía clínica completa

Las lesiones por presión afectan en España a más de 90.000 personas en domicilio, residencias y hospitales. El GNEAUPP estima que son evitables en más del 95% de los casos. Y sin embargo siguen siendo uno de los indicadores de calidad asistencial más frecuentemente comprometidos.

La razón no suele ser falta de recursos. Suele ser falta de criterio clínico sobre qué posición usar, durante cuánto tiempo, con qué superficie, y cómo verificar que la intervención está siendo efectiva. Este artículo recoge las recomendaciones actuales de la guía EPUAP/NPIAP/PPPIA 2019, el documento técnico GNEAUPP y la guía de actuación de Osakidetza — que el GNEAUPP reconoce como documento tipo C-Nivel I.

El mecanismo: por qué la presión sostenida produce necrosis

La lesión por presión se produce cuando la presión externa sobre los tejidos supera la presión de perfusión capilar durante un tiempo suficiente. La presión de cierre capilar — el umbral a partir del cual la microcirculación se colapsa — oscila entre 12 y 32 mmHg. Por encima de ese umbral, el tejido queda sin oxígeno ni nutrientes. Si la situación se mantiene, se produce isquemia, acumulación de metabolitos tóxicos y, finalmente, necrosis.

Hay cuatro fuerzas que actúan sobre el tejido y que la prevención debe abordar:

  • Presión perpendicular: la fuerza principal. El peso corporal sobre una prominencia ósea concentra la presión en un área pequeña. Cuanto menor es la superficie de contacto, mayor es la presión por cm².
  • Fricción: la fuerza paralela a la superficie que se produce al arrastrar al paciente en lugar de levantarlo. Daña las capas superficiales de la piel creando una puerta de entrada a la necrosis. El desgarro cutáneo por fricción es frecuentemente el inicio de una LPP en pacientes de alto riesgo.
  • Cizallamiento: la fuerza que se produce cuando la piel se mueve en una dirección y el tejido profundo en otra — típicamente cuando el paciente se desliza hacia los pies en cama con el cabecero elevado. El cizallamiento desgarra los vasos en el tejido subcutáneo sin que haya lesión visible en la superficie.
  • Humedad: no produce LPP directamente pero reduce la resistencia del tejido a las otras tres fuerzas, especialmente la fricción. La piel macerada por incontinencia o sudoración tiene una resistencia a la fricción significativamente menor que la piel íntegra e hidratada.
12–32
mmHg — presión de cierre capilar. Por encima de este umbral la isquemia se inicia
70–80
mmHg — presión típica sobre el trocánter en lateral de 90°. Más del doble del umbral
>95%
de LPP son evitables según el GNEAUPP con prevención adecuada

Valoración del riesgo: Braden, Norton y EMINA

La primera intervención preventiva es identificar qué pacientes tienen riesgo real de desarrollar una LPP. La guía EPUAP/NPIAP 2019 recomienda realizar la valoración del riesgo en las primeras 8 horas del ingreso y repetirla ante cualquier cambio significativo del estado clínico del paciente — no de forma automática cada semana si el estado es estable.

Las tres escalas validadas en español son:

EscalaDimensiones valoradasPunto de corte riesgoContexto de uso
Braden Percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición, fricción/cizallamiento ≤ 16 puntos (riesgo bajo-moderado-alto-muy alto) La más validada internacionalmente. De elección en adultos hospitalizados.
Norton Estado físico, mental, actividad, movilidad, incontinencia ≤ 14 puntos Sencilla y rápida. Ampliamente usada en residencias y atención primaria.
EMINA Estado mental, movilidad, humedad, nutrición, actividad ≥ 5 puntos Diseñada y validada en España. Muy usada en atención primaria española.
La escala no sustituye al juicio clínico — lo complementa. Una puntuación de riesgo bajo en Braden no descarta LPP si hay factores adicionales no capturados por la escala: desnutrición severa, edema masivo, fiebre prolongada, situación terminal. La guía EPUAP/NPIAP 2019 es explícita: la valoración del riesgo debe combinar la escala con la evaluación clínica individualizada — no sustituir una por otra.

Posiciones y sus zonas de riesgo específicas

Cada posición tiene sus prominencias óseas de riesgo características. Conocerlas es el primer paso para protegerlas activamente — no esperar a que aparezca la lesión para recordar cuál era la zona de contacto.

Decúbito supino Zonas: sacro · talones · occipucio · codos
El sacro y el cóccix concentran la mayor parte del peso corporal posterior. Los talones tienen prácticamente cero tejido blando entre la piel y el calcáneo — son la zona de mayor riesgo relativo en decúbito supino prolongado. El occipucio y los codos son zonas frecuentemente olvidadas, especialmente en pacientes con alteración de conciencia o sedación. Los talones deben elevarse sistemáticamente en supino — almohada bajo las pantorrillas, no bajo los talones (el apoyo bajo el talón crea un punto de presión en la zona poplítea). ✓ Elevar talones con almohada bajo pantorrillas · Proteger occipucio en pacientes con riesgo alto
Decúbito lateral de 90 grados Zonas: trocánter · maléolo · oreja · rodilla
El trocánter mayor recibe entre 70–80 mmHg en lateral completo sobre colchón estándar — más del doble del umbral de cierre capilar. El maléolo externo tiene mínimo tejido blando. La oreja es frecuentemente ignorada. La guía GNEAUPP de Osakidetza y la EPUAP/NPIAP 2019 recomiendan explícitamente no sobrepasar los 30 grados de lateralización para evitar la concentración de presión sobre el trocánter. El lateral de 90 grados solo es aceptable con protección específica de las prominencias o con SEMP dinámica. ✕ No superar 30° de lateralización según EPUAP/NPIAP 2019 y GNEAUPP
Decúbito lateral a 30 grados (Sims modificado) Posición de elección · Presión trocantérea reducida 50%
A 30 grados, el trocánter mayor queda suspendido sin contacto directo con la superficie. La carga se distribuye sobre la musculatura glútea y la zona posterior del muslo — zonas con mayor tejido blando y mejor tolerancia a la presión. El estudio de Defloor et al. (2005) demostró incidencia de LPP del 3% con 30 grados cada 4h frente al 14,3% con 90 grados cada 2h. Requiere almohada o cuña desde la axila hasta la cadera y verificación manual de que el trocánter no contacta. ✓ Posición de referencia para cambios posturales en pacientes en cama · Almohada entre tobillos siempre
Decúbito prono Zonas: rodillas · crestas ilíacas · mamas · genitales · cara
Útil como posición alternativa en protocolos específicos y en pacientes críticos con SDRA. Las prominencias de riesgo cambian completamente: rodillas, crestas ilíacas, zona malar. Requiere protección específica en todas estas zonas. En UCI con pronación terapéutica, el riesgo de LPP facial y torácica es muy elevado y requiere protocolos específicos de protección con apósitos de espuma multicapa antes de prono. Contraindicado en fracturas de columna inestables, cirugía torácica reciente y embarazo. ✕ Nunca sin protección de prominencias específicas de prono
Sedestación Zonas: isquiones · cóccix · espinas ilíacas · talones
La sedestación concentra la mayor presión corporal en los isquiones — con valores que pueden superar los 100 mmHg sobre silla convencional. El tiempo máximo en sedestación sin alivio de presión no debe superar 1–2 horas en pacientes de riesgo. Los pacientes que pueden movilizarse autónomamente deben hacer pulsiones de alivio cada 15 minutos. Si no pueden, el cambio postural debe realizarse al menos cada hora. Ver sección específica más adelante. ✕ La sedestación prolongada sin alivio de presión es una de las causas más frecuentes de LPP isquiática
Posición de 30 grados correctamente ejecutada para prevención de LPP: almohada desde axila hasta cadera, trocánter mayor sin contacto con el colchón
Posición de 30 grados — la posición de referencia recomendada por EPUAP/NPIAP 2019 y GNEAUPP para el cambio postural en pacientes encamados. El soporte bajo la espalda va desde la axila hasta la cadera para mantener la inclinación uniforme. El trocánter mayor queda suspendido sin contacto con la superficie.

La posición de 30 grados: evidencia y técnica

La recomendación de no superar los 30 grados de lateralización aparece explícitamente en la guía de actuación de Osakidetza reconocida por el GNEAUPP (2017) y en la guía rápida EPUAP/NPIAP/PPPIA 2019. No es una preferencia técnica — es la recomendación de referencia basada en la evidencia de presión de interface y en estudios clínicos con pacientes reales.

La clave técnica está en la verificación: pasar la mano entre el trocánter mayor y el colchón. Si la mano entra con facilidad, la posición es correcta. Si hay resistencia, el ángulo es insuficiente o el soporte ha quedado desplazado. Esta comprobación manual tarda 3 segundos y es la única forma fiable de confirmar la posición — la valoración visual es engañosa porque la ropa de cama oculta el contacto real.

LPP trocantérea consecuencia del posicionamiento en lateral de 90 grados — presión concentrada sobre prominencia ósea sin tejido blando suficiente
LPP trocantérea — la consecuencia más frecuente del lateral de 90 grados mantenido sin protección. El trocánter mayor, con escaso tejido blando, concentra más de 70 mmHg que colapsan los capilares en menos de 2 horas.

Frecuencia de cambios posturales: lo que dice la evidencia

La frecuencia de cambios posturales es probablemente el aspecto más mal protocolizado en la práctica española. El «cambio cada 2 horas» se ha instalado como norma universal — sin atender a la posición usada, la superficie de apoyo ni el riesgo individual del paciente.

La guía EPUAP/NPIAP 2019 es clara: la frecuencia debe determinarse de forma individualizada, teniendo en cuenta la tolerancia tisular del paciente, el nivel de actividad y movilidad, el estado general de salud y la superficie de apoyo utilizada.

Evidencia · Defloor et al. 2005 · EPUAP/NPIAP 2019 · GNEAUPP
La frecuencia óptima depende de la posición y la superficie
Situación clínicaFrecuenciaIncidencia LPP
30° + colchón viscoelástico
Cada 4h
3% — mejor resultado
30° + colchón estándar
Cada 2–3h
6% — aceptable
90° + colchón viscoelástico
Cada 4h
10,7% — insuficiente
90° + colchón estándar — protocolo convencional
Cada 2h
14,3% — peor resultado
Sedestación · movilidad autónoma
Pulsiones/15min
El paciente se autoalivia
Sedestación · sin movilidad autónoma
Cada hora
Máximo 2h en silla
El dato más importante de esta tabla: el protocolo convencional — 90 grados cada 2 horas — es el que peor resultado produce. La posición de 30 grados con la mitad de cambios posturales y un colchón viscoelástico produce casi cinco veces menos LPP. El problema no es la frecuencia de los cambios — es la posición en la que se deja al paciente.

El paciente sentado: el riesgo que más se subestima

La sedestación en silla o sillón concentra presiones sobre los isquiones que pueden superar los 100 mmHg en silla convencional sin cojín de redistribución. El tiempo máximo en sedestación recomendado por la guía EPUAP/NPIAP 2019 para pacientes con riesgo es de 1–2 horas consecutivas sin alivio de presión.

Las LPP isquiáticas son frecuentes en residencias donde el protocolo de movilización incluye sacar al paciente a la silla por la mañana y devolverle a la cama por la tarde — sin cambios posturales ni alivio de presión durante esas 6–8 horas de sedestación. Una LPP isquiática profunda puede desarrollarse en menos de 2 horas sobre silla sin cojín en un paciente con riesgo alto.

  • Paciente con movilidad autónoma: enseñar y verificar que realiza pulsiones de alivio de presión cada 15 minutos — elevar el cuerpo con los brazos apoyados en los reposabrazos durante 30–60 segundos. Registrar que se ha enseñado y verificado.
  • Paciente sin movilidad autónoma: cambio postural al menos cada hora. No más de 2 horas consecutivas en sedestación. Cojín de redistribución de presión en la silla — el cojín de espuma viscoelástica o de gel reduce la presión sobre los isquiones entre un 30 y un 50%.
  • Posición en sedestación: los pies deben apoyar completamente en el suelo o en el reposapiés — la flexión de rodilla con los pies colgando crea una presión adicional sobre el muslo posterior y el hueco poplíteo. El ángulo de cadera-rodilla a 90 grados es el punto de menor presión en los isquiones.
  • Elevación del cabecero en cama: si el cabecero está por encima de 30 grados, el paciente tiende a deslizarse hacia los pies — lo que produce cizallamiento sobre el sacro. Si es necesario por razones respiratorias, limitar el tiempo en esa posición y usar medidas antideslizamiento.

Superficies especiales de manejo de presión (SEMP): tipos y criterios de elección

Las SEMP no sustituyen los cambios posturales — los complementan. Ninguna superficie elimina la necesidad de reposicionamiento periódico, pero pueden reducir significativamente la presión de interface y ampliar el intervalo entre cambios en pacientes con superficie adecuada.

La clasificación funcional de las SEMP según el GNEAUPP y la guía EPUAP/NPIAP 2019 distingue tres grandes grupos:

SEMP estáticas — no reactivas Sin motor · Redistribución pasiva
Colchones y sobrecolchones que redistribuyen la presión gracias a las propiedades físicas de su material — espuma viscoelástica (memory foam), espuma de alta densidad, gel, aire estático, fibras siliconadas. No requieren energía ni motor. Reducen la presión de interface sin eliminarla completamente. Son la opción de primera línea para pacientes con riesgo bajo o moderado (Braden ≥ 13). Indicación: riesgo bajo-moderado · Riesgo medio · Primer escalón preventivo
SEMP dinámicas — reactivas o de aire alternante Con motor · Ciclos de alternancia
Colchones y sobrecolchones con celdas de aire que se inflan y desinflan de forma cíclica mediante un compresor. La alternancia de presión permite que las zonas de contacto cambien de forma continua sin necesidad de movilizar al paciente. La efectividad depende del tamaño de las celdas — celdas de 10 cm o más son significativamente más efectivas que las de 5 cm para redistribuir la presión en pacientes de alto riesgo. Verificar que el compresor funciona y que las celdas se inflan correctamente en cada turno. Indicación: riesgo alto o muy alto · LPP establecida · Paciente sin posibilidad de cambios frecuentes
SEMP mixtas Combinan propiedades
Superficies que combinan propiedades de las estáticas y las dinámicas — por ejemplo, una base de espuma viscoelástica con capa superior de celdas de aire alternante. Permiten redistribución continua con la comodidad de una superficie estática. Son la opción de mayor coste y están indicadas en pacientes de muy alto riesgo o con LPP en múltiples localizaciones donde las SEMP convencionales son insuficientes. Indicación: muy alto riesgo · LPP múltiples · Pacientes críticos
Puntuación BradenNivel de riesgoSEMP recomendadaCambios posturales
≥ 19 Sin riesgo Colchón estándar de hospital Según necesidad clínica
15–18 Riesgo bajo SEMP estática — espuma viscoelástica Cada 2–4h según posición
13–14 Riesgo moderado SEMP estática de alta especificación Cada 2–3h en 30 grados
10–12 Riesgo alto SEMP dinámica — aire alternante ≥ 10 cm celda Cada 2h · Verificar eficacia
≤ 9 Riesgo muy alto SEMP dinámica de alta especificación o mixta Individualizar · LPP establecida: evaluar cada turno
Error frecuente con las SEMP dinámicas: presuponer que el colchón de aire alternante elimina la necesidad de cambios posturales. No la elimina — la reduce. La guía EPUAP/NPIAP 2019 indica que incluso con SEMP dinámica de alta especificación, los cambios posturales son necesarios. Lo que cambia es que pueden espaciarse más. Además: verificar en cada turno que el compresor está encendido y funcionando. Un colchón de aire con el compresor apagado es un colchón de espuma deficiente — y eso ocurre más de lo que debería.

LPP por dispositivos médicos — las que nadie vigila

Las lesiones por presión relacionadas con dispositivos médicos (LPP-DM) son aquellas que se producen por la presión o fricción de un dispositivo sanitario sobre la piel o mucosas. Son una categoría específica del sistema EPUAP/NPIAP y representan entre el 30 y el 40% de todas las LPP en UCI. Aparecen en la forma exacta del dispositivo que las produce — lo que permite el diagnóstico etiológico directo.

Mascarillas de ventilación no invasiva (CPAP, BiPAP)
La zona malar, el puente nasal y el mentón concentran la presión. En pacientes con SDRA o insuficiencia respiratoria que llevan mascarilla horas seguidas, la LPP facial puede desarrollarse en menos de 4 horas.
Prevención: apósito de espuma de silicona en puente nasal antes de colocar la mascarilla · Verificar ajuste sin exceso de tensión
Sondas nasogástricas y nasoyeyunales
La presión continua de la sonda sobre el ala nasal y la fijación adhesiva sobre la mejilla producen lesiones características. La sonda bien fijada puede producir necrosis del ala nasal en días.
Prevención: rotar el punto de fijación · Verificar presión sobre el ala nasal en cada turno · Cambiar lado de fijación
Catéteres y vías periféricas
El apósito adhesivo y la cánula pueden producir LPP en la zona de inserción, especialmente en pacientes con edema local. Los catéteres de larga duración en zonas de presión (muñeca) tienen riesgo elevado.
Prevención: inspección diaria de la zona de inserción · Rotar el punto si es posible · Proteger con apósito de silicona en zonas de riesgo
Férulas, yesos y dispositivos ortopédicos
Las prominencias óseas bajo una férula o yeso pueden desarrollar LPP sin que sean visibles. El dolor bajo una escayola que ha disminuido de repente puede indicar necrosis — la piel ya no siente porque está isquémica.
Prevención: acolchado de prominencias antes de aplicar · Educar sobre signos de alarma · En pacientes con neuropatía, revisión más frecuente
Cánulas de oxígeno y tubos endotraqueales
Las gafas nasales producen presión sobre el surco auricular y las alas nasales. El tubo endotraqueal y sus sistemas de fijación producen LPP bucales y comisurales en intubación prolongada.
Prevención: rotar posición del tubo · Apósito de silicona en comisuras · Verificar tensión de fijaciones
Sondas vesicales
La sonda mal fijada o con tracción crea presión sobre la uretra y el meato. En hombres, la fijación inadecuada sobre el pene puede producir LPP peneana.
Prevención: fijación correcta sin tensión · Verificar la fijación en cada turno · No anclar la sonda a ropa de cama

Apósitos preventivos: cuándo y dónde

Los apósitos de espuma de poliuretano multicapa con silicona tienen evidencia como medida preventiva adicional en zonas de alto riesgo — no como sustituto del posicionamiento correcto ni de la SEMP adecuada, sino como capa adicional de protección en las zonas más vulnerables.

La guía de actuación GNEAUPP/Osakidetza identifica como zonas prioritarias para la protección con apósito preventivo:

  • Sacro y cóccix: en pacientes con riesgo alto o muy alto que pasan tiempo en supino. El apósito de espuma sacra tiene forma específica para adaptarse a la anatomía de esa zona.
  • Talones: en pacientes con riesgo alto en supino. El apósito de talón tiene forma anatómica con apertura posterior para permitir inspección sin retirar el apósito.
  • Trocánter mayor: en pacientes que deben estar en lateral de forma prolongada, especialmente si hay dificultad para mantener los 30 grados.
  • Prominencias faciales: antes de colocar mascarillas de VNI, en el puente nasal especialmente. El apósito de espuma de silicona reduce la presión de interface de la mascarilla sin comprometer el sellado.
  • Zonas de roce por dispositivos: bajo fijaciones, en puntos de contacto de sondas y catéteres identificados como de riesgo en la valoración.
El apósito preventivo no es un tratamiento de LPP establecida. Se coloca sobre piel íntegra en riesgo — no sobre una LPP que ya ha aparecido. Y no elimina la necesidad de inspeccionar la piel bajo el apósito en cada turno: una categoría I puede desarrollarse debajo de un apósito sin que sea visible desde fuera. Retirar el apósito en cada valoración de la piel y recolocarlo si está en buen estado.

Documentación del posicionamiento que protege y comunica

La documentación del posicionamiento debe permitir que cualquier profesional que releve el turno sepa exactamente en qué posición estaba el paciente, desde cuándo, con qué superficie y cómo se verificó. Sin esa información, la continuidad del cuidado preventivo se rompe entre turnos.

  • Registrar la posición real, no la planificada: «Paciente en decúbito lateral derecho a 30 grados — trocánter sin contacto verificado manualmente. Almohada bajo espalda-cadera y entre tobillos. Apósito preventivo de espuma en maléolo externo.»
  • Registrar la SEMP activa: tipo de colchón, si el compresor está en funcionamiento, si se ha verificado el inflado en el turno.
  • Registrar la escala de riesgo actualizada: con fecha. Una escala de Braden sin fecha reciente no informa sobre el estado actual del paciente.
  • Registrar la inspección de la piel: en cada cambio postural, valorar las zonas de riesgo de la posición previa. Si hay eritema que no palidece, es una categoría I — documentarla y comunicarla.
  • En situación de final de vida: documentar las limitaciones en el posicionamiento por confort o por decisión clínica consensuada con el paciente y la familia. La LPP inevitable en situación terminal no es un fracaso asistencial — es una consecuencia del proceso de muerte. Pero debe estar documentada como tal, con los criterios que justifican esa clasificación.
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La prevención de las lesiones por presión no es una cuestión de recursos — es una cuestión de criterio. La posición correcta, verificada manualmente, con la superficie adecuada al nivel de riesgo y documentada de forma que el siguiente turno sepa exactamente lo que encontró y lo que hizo. Eso no requiere presupuesto extra. Requiere que el conocimiento que llevan décadas en las guías llegue finalmente al turno donde se toman las decisiones.
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