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Úlcera de Martorell: la herida que casi siempre se diagnostica mal — y por qué eso mata

En 1945, el cirujano vascular español Fernández Martorell — primer presidente de la Sociedad Española de Angiología — describió por primera vez una serie de cuatro mujeres obesas e hipertensas con úlceras extremadamente dolorosas en las piernas que no respondían a ningún tratamiento convencional. Ochenta años después, esa misma úlcera sigue siendo una de las patologías más infradiagnosticadas en toda la medicina de heridas.

Y el motivo no es que sea rara. Es que se parece mucho a otra cosa que tiene el tratamiento exactamente opuesto.

52%
de los pacientes con úlcera de Martorell llegan derivados con diagnóstico de pioderma gangrenoso. En la serie de Hafner et al. (Arch Dermatol, 2010, n=31), 16 de 31 pacientes habían sido tratados con inmunosupresores — el tratamiento exactamente contrario al indicado. Tres murieron de sepsis.
Úlcera de Martorell — aspecto clínico con borde violáceo característico y lecho necrótico
Úlcera de Martorell — borde violáceo bien definido, lecho necrótico y piel perilesional con livedo racemosa

1. Una úlcera más frecuente de lo que parece

La úlcera de Martorell, también llamada úlcera isquémica hipertensiva (HYTILU, del inglés Hypertensive Ischemic Leg Ulcer), se estima que representa entre el 5 y el 15% de todas las úlceras de extremidad inferior. Es un rango amplio que refleja tanto la variabilidad real de la incidencia como la cantidad de casos que se diagnostican mal o simplemente no se diagnostican.

El perfil del paciente es bastante consistente en todas las series publicadas: hipertensión arterial de larga evolución en el 100% de los casos, diabetes mellitus en el 58%, obesidad frecuente, edad media de 73 años, con afectación bilateral en aproximadamente la mitad de los pacientes — a veces con meses o años de diferencia entre una pierna y la otra.

Históricamente se describió con predominio femenino, pero las series modernas muestran una distribución equiparable entre hombres y mujeres. Lo que sí se mantiene es que aparece casi exclusivamente en adultos mayores de 50 años con varios factores de riesgo cardiovascular acumulados durante décadas.

Dato relevante para la práctica: la hipertensión que se encuentra en estos pacientes no tiene que estar descontrolada en el momento de la consulta. La úlcera de Martorell puede aparecer en pacientes con hipertensión bien tratada farmacológicamente — es el daño arterioloesclerótico acumulado durante años lo que determina el riesgo, no la cifra tensional del día de la cura.

2. La fisiopatología que lo explica todo

La úlcera de Martorell es una infarto cutáneo. Eso es exactamente lo que ocurre en el tejido: una zona de piel y subcutis que se queda sin perfusión suficiente y muere.

El mecanismo es la arterioloesclerosis subcutánea oclusiva. La hipertensión arterial crónica induce un engrosamiento progresivo de la pared de las arteriolas que irrigan la dermis profunda y el tejido celular subcutáneo. Esa pared engrosada va estrechando el lumen del vaso hasta que el flujo es insuficiente para mantener vivo el tejido que irriga. No hay trombo, no hay inflamación vascular — es un problema estructural de la pared arterioloar.

Una vez que el tejido entra en hipoxia, se produce un ciclo que se retroalimenta: la hipoxia genera citocinas proinflamatorias que estimulan la proliferación de músculo liso vascular, lo que agrava la arterioloesclerosis, lo que reduce todavía más el flujo. El ciclo se cierra y la necrosis avanza.

Lo que la histología encuentra

La biopsia de una úlcera de Martorell muestra un patrón muy específico y diagnóstico: arteriolas subcutáneas con paredes engrosadas, lumen muy reducido, disminución de la celularidad (pérdida de núcleos de células musculares lisas), hialinosis subendotelial y — en aproximadamente el 71% de los casos — calcificación de la media arteriolar. Sin signos de vasculitis. Ese último punto es fundamental para el diagnóstico diferencial.

Por qué el ITB no sirve aquí

A diferencia de la úlcera arterial por aterosclerosis de grandes vasos, la úlcera de Martorell afecta a las arteriolas subcutáneas — vasos pequeños que están por debajo de la resolución del Doppler convencional y que no tienen impacto en el índice tobillo-brazo. El ITB puede ser completamente normal, e incluso en algunos casos estar elevado por calcificación arterial. Un ITB normal no descarta úlcera de Martorell. Esta es una de las razones más frecuentes por las que se retrasa el diagnóstico.

3. Cómo se ve: los signos que no se deben pasar por alto

La localización es el primer dato orientador. La úlcera de Martorell aparece casi exclusivamente en la cara laterodorsal del tercio inferior de la pierna y en la región del tendón de Aquiles — zonas con poca almohadilla subcutánea y alta exposición a la presión hidrostática. La localización en el maléolo o en el dorso del pie es mucho menos frecuente.

Signo 1 — Borde violáceo
El borde de la herida tiene un halo eritematoso-violáceo bien definido, que avanza hacia la piel sana. Es la zona de infarto activo — tejido que todavía tiene algo de perfusión pero que está siendo comprometido por la arterioloesclerosis progresiva.
Signo 2 — Red lipstick sign (2023)
Descrito por Karppinen et al. en J Wound Care 2023 (n=69): un margen rojo vivo, brillante, bien delimitado que rodea parcial o totalmente la úlcera. Presente en prácticamente todos los pacientes de la serie. Es el signo clínico más reciente descrito y uno de los más específicos.
Signo 3 — Livedo racemosa
Patrón reticular irregular en la piel perilesional, diferente de la livedo reticularis benigna por su asimetría y su disposición en arcos incompletos. Refleja la hipoperfusión cutánea en la zona adyacente a la úlcera.
Signo 4 — Lecho necrótico-fibrinoso
El fondo de la herida es necrótico o cubierto de fibrina compacta. A diferencia de otras úlceras vasculares, el exudado es escaso en proporción al tamaño — porque el flujo tisular está comprometido. Una herida grande con poco exudado debe llamar la atención.
Signo 5 — Progresión lateral
La úlcera tiende a extenderse en superficie más que en profundidad, porque la arterioloesclerosis afecta a vasos que no están por debajo del subcutáneo. Esta característica la diferencia de otras úlceras isquémicas que progresan hacia el hueso.
Úlcera de Martorell — red lipstick sign y borde violáceo en pierna laterodorsal
Detalle del borde — se aprecia el «red lipstick sign» descrito por Karppinen et al. (J Wound Care, 2023) y el halo eritematoso-violáceo perilesional

4. El dolor como señal de alarma principal

El dolor de la úlcera de Martorell es una de sus características más definitorias — y una de las más útiles para sospechar el diagnóstico. Se describe sistemáticamente como desproporcionado al tamaño y al aspecto de la herida. Pacientes con úlceras de 3-4 cm refieren un dolor que interfiere con el sueño, con la marcha y con cualquier actividad. Un dolor de 8-9 sobre 10 en una herida que visualmente parece moderada es una señal de alarma.

El mecanismo del dolor no es inflamatorio ni infeccioso — es isquémico. Las terminaciones nerviosas del tejido comprometido están en hipoxia constante, y eso genera una señal nociceptiva continua que no responde bien a los analgésicos convencionales. La analgesia en estos pacientes suele requerir opioides, y el alivio del dolor es uno de los argumentos más sólidos a favor del desbridamiento quirúrgico y el injerto: cuando el injerto prende, el dolor cede de forma muy llamativa.

Regla práctica: ante cualquier úlcera en la cara laterodorsal de la pierna con dolor que no cuadra con lo que ves, piensa en Martorell antes de cualquier otra cosa. El dolor desproporcionado es el síntoma que más precozmente orienta — y el que más frecuentemente se atribuye a otra causa.

5. El diagnóstico: clínico primero, biopsia cuando hace falta

El diagnóstico de la úlcera de Martorell es fundamentalmente clínico: la combinación de la localización característica, el perfil del paciente (hipertensión de larga evolución), el dolor desproporcionado, el borde violáceo y el patrón de livedo racemosa es suficientemente específica para establecer la sospecha diagnóstica.

La biopsia se reserva para los casos en los que el diagnóstico diferencial no está claro — especialmente cuando hay que descartar pioderma gangrenoso, vasculitis o calcifilaxis. Si se realiza, la técnica es crítica: debe ser una biopsia elíptica de al menos 5×0,5 cm, que llegue hasta la fascia, que comience en la piel sana en el borde de la lesión y cruce hacia la zona necrótica. Si la biopsia no es suficientemente profunda y extensa, solo se ve necrosis cutánea e infiltrado inflamatorio — y eso se confunde con pioderma gangrenoso.

La biopsia superficial o con punch en una úlcera de Martorell es diagnósticamente inútil y potencialmente engañosa. Solo la biopsia profunda hasta fascia, con la técnica elíptica en cuña, permite ver los vasos del subcutáneo donde está el hallazgo patológico — la arterioloesclerosis con engrosamiento de la pared, lumen reducido y calcificación de la media.

Pruebas complementarias que orientan

  • Eco-Doppler arterial y venoso: para descartar arteriopatía de grandes vasos o insuficiencia venosa como causa principal. Suele ser normal o mostrar hallazgos menores no explicativos del cuadro.
  • ITB con precaución: puede ser normal o falsamente elevado. Útil para descartar arteriopatía periférica significativa, pero no para confirmar ni descartar Martorell.
  • Analítica: función renal (para descartar calcifilaxis urémica), hemograma, PCR, autoanticuerpos (para descartar vasculitis autoinmune). No hay marcador específico de Martorell.
  • Biopsia elíptica profunda si hay duda con pioderma gangrenoso — que es, con diferencia, el diagnóstico diferencial más importante y más peligroso.

6. El error que puede matar: confundirla con pioderma gangrenoso

Este es el punto más importante de todo el artículo. El pioderma gangrenoso (PG) y la úlcera de Martorell tienen un aspecto clínico muy similar y un tratamiento diametralmente opuesto. Confundirlos no solo retrasa la curación — puede causar la muerte del paciente.

Pioderma Gangrenoso
Etiología autoinmune, dermatosis neutrofílica
Mejora con inmunosupresores (corticoides, ciclosporina)
El desbridamiento cortante empeora la lesión (patergia)
Puede asociarse a EII, artritis reumatoide, discrasias sanguíneas
Biopsia: infiltrado neutrofílico sin arterioloesclerosis
Úlcera de Martorell
Etiología isquémica — arterioloesclerosis subcutánea
Los inmunosupresores no tienen efecto y pueden empeorar
El desbridamiento y la necrosectomía son el tratamiento
Siempre asociada a HTA. 58% tiene DM. Sin EII ni artritis.
Biopsia: arterioloesclerosis con calcificación de la media
Úlcera de Martorell bilateral — localización laterodorsal con necrosis extensa y borde activo
Afectación bilateral — presente en el 52% de los casos. La progresión lateral sin profundización es característica de la arterioloesclerosis subcutánea
En la serie de Hafner et al. (Arch Dermatol 2010), 3 de los 31 pacientes murieron de sepsis. Los tres estaban siendo tratados con inmunosupresores por un diagnóstico erróneo de pioderma gangrenoso. Los inmunosupresores no curan la isquemia — pero sí eliminan la capacidad del organismo de combatir la infección que avanza en el tejido necrótico.

El diagnóstico diferencial más fiable no es la biopsia — es el contexto clínico. Un paciente mayor de 60 años con hipertensión de larga evolución, diabetes, úlcera laterodorsal con dolor desproporcionado y borde violáceo tiene Martorell hasta que se demuestre lo contrario. El PG es más frecuente en pacientes más jóvenes, con enfermedades sistémicas autoinmunes o hematológicas, y sin el perfil cardiovascular específico de Martorell.

7. El tratamiento: control sistémico, analgesia y cirugía

El tratamiento de la úlcera de Martorell tiene tres pilares que deben abordarse simultáneamente — no de forma secuencial.

Control de la hipertensión arterial

El control tensional óptimo es el tratamiento etiológico más importante. Sin él, la arterioloesclerosis sigue progresando y cualquier intervención local tiene un techo muy bajo. Los objetivos son los mismos que en el manejo general de la HTA — pero en este contexto tienen un impacto directo en la evolución de la herida.

Analgesia potente y pautada

El dolor de la úlcera de Martorell requiere analgesia real, pautada y escalonada. Los AINEs solos no son suficientes en la mayoría de los casos. La escalera analgésica de la OMS aplicada con criterio, incluyendo opioides cuando están indicados, es parte del tratamiento — no un recurso de último momento. La analgesia inadecuada no solo causa sufrimiento: impide la movilización, interfiere con el sueño y deteriora el estado general del paciente.

Necrosectomía e injerto de piel parcial

Es el tratamiento quirúrgico de elección con la evidencia más sólida. En la serie de Hafner et al., 29 de 31 pacientes (94%) se curaron con desbridamiento quirúrgico e injerto de piel de grosor parcial. El injerto no solo cierra la herida — alivia el dolor de forma llamativa al cubrir las terminaciones nerviosas expuestas, y lo hace con una rapidez que ningún apósito puede igualar.

El momento óptimo para el injerto es cuando el lecho tiene tejido de granulación viable y la carga bacteriana está controlada. No es necesario esperar a que el lecho sea perfecto — en heridas isquémicas ese momento puede no llegar nunca sin la intervención.

Opciones emergentes

  • Antagonistas del calcio como posible tratamiento modificador de la enfermedad — ver sección 9.
  • Microinjertos en sello como alternativa ambulatoria al injerto de piel parcial en casos seleccionados, con buena evidencia en úlceras de etiología vascular.
  • Oxigenoterapia hiperbárica como coadyuvante en casos refractarios con componente isquémico importante.
  • Anticoagulación en casos seleccionados — aunque la evidencia es limitada y el uso no está protocolizado de forma universal.

8. La cura local: principios y lo que no se debe hacer

La cura local en la úlcera de Martorell sigue los principios generales de la preparación del lecho (estrategia TIME), pero con matices importantes derivados del componente isquémico.

T
Tejido — desbridamiento con criterio
En heridas con componente isquémico activo, el desbridamiento cortante agresivo puede empeorar la situación generando más necrosis. La escara seca, bien adherida y sin signos de infección se puede proteger mientras se resuelve el problema isquémico. La fibrina blanda o húmeda con signos inflamatorios perilesionales sí requiere actuación. En Martorell, el desbridamiento cortante está reservado para la necrosectomía quirúrgica planificada — no para la cura de turno.
I
Infección — umbral de sospecha bajo
El tejido isquémico es un medio especialmente favorable para la infección. El umbral de sospecha debe ser bajo: cualquier cambio en el carácter del exudado, aumento del eritema perilesional, olor de nueva aparición o deterioro del estado general obliga a reevaluar. El cultivo con técnica de Levine es la referencia — nunca sobre el exudado superficial.
M
Humedad — equilibrio sin exceso
El exudado en la úlcera de Martorell suele ser escaso en proporción al tamaño — un hallazgo que ya es diagnósticamente orientador. La cura local debe mantener el equilibrio de humedad sin macerar el borde perilesional. La malla siliconada como interfase atraumática es de elección — el trauma de la retirada del apósito sobre tejido isquémico puede generar extensión de la necrosis.
E
Epitelización — proteger el borde activo
Si hay tejido en epitelización, protegerlo con la máxima delicadeza. La compresión está contraindicada en la úlcera de Martorell pura — a diferencia de la venosa, donde es el pilar del tratamiento. Si hay componente venoso asociado (úlcera mixta), la compresión debe adaptarse al componente arterioloar con mucho cuidado.
La compresión terapéutica está contraindicada en la úlcera de Martorell sin confirmación de que hay flujo arterioloar suficiente. Aplicar un vendaje compresivo sobre tejido ya isquémico puede ser tan perjudicial como tratar un pioderma gangrenoso con inmunosupresores. El error es diferente pero el daño es comparable.

9. Investigación actual: antagonistas del calcio y otras vías

En 2024, Hess et al. publicaron en Acta Dermato-Venereologica el análisis transcriptómico más completo realizado hasta la fecha sobre la úlcera de Martorell, comparando 17 muestras de HYTILU con úlceras venosas crónicas y piel sana mediante secuenciación de RNA.

El hallazgo más relevante fue la sobreexpresión significativa de STAC2 — un gen que codifica una proteína que promueve la expresión del canal de calcio Cav1.1 — en las muestras de Martorell, con detección perivascular in situ. La hipótesis que se deriva es que el aumento de calcio intracelular mediado por este canal contribuye activamente a la patogénesis de la arterioloesclerosis característica de la enfermedad.

La implicación terapéutica directa es que los antagonistas del calcio podrían ser una vía de tratamiento modificador de la enfermedad — no solo un antihipertensivo más, sino un fármaco que actúa sobre el mecanismo fisiopatológico específico. Esta hipótesis todavía no tiene ensayos clínicos que la respalden, pero ofrece una de las primeras dianas moleculares identificadas en una enfermedad que durante décadas solo ha tenido tratamiento paliativo y sintomático.

10. Lo que llevas al turno

Ante cualquier úlcera en la cara laterodorsal de la pierna de un paciente hipertenso mayor de 60 años, pasa por estas preguntas antes de tomar ninguna decisión:

  • ¿El dolor es desproporcionado al tamaño de la herida? Si sí → Martorell en el diferencial. Prioridad máxima.
  • ¿El borde es violáceo con halo eritematoso bien definido? Si sí → no es una úlcera venosa típica. Ampliar el diferencial.
  • ¿El ITB es normal pero el paciente tiene HTA de larga evolución? Si sí → el ITB normal no descarta Martorell. No aportar falsa tranquilidad.
  • ¿Se ha considerado pioderma gangrenoso como diagnóstico? Si sí → pregunta activamente por el perfil: ¿tiene EII, artritis reumatoide, discrasia sanguínea? Si el perfil es cardiovascular sin autoinmunidad → Martorell primero.
  • ¿Alguien ha pautado inmunosupresores? Si sí y el diagnóstico no está confirmado → señal de alarma. La herida que empeora con inmunosupresores apunta hacia Martorell.
  • ¿La compresión está pautada? Si sí → verificar que hay evaluación vascular previa. La compresión en tejido isquémico sin flujo suficiente puede extender la necrosis.
Para llevarte al turno
La úlcera de Martorell no es difícil de tratar.
Es difícil de reconocer.

Y el tiempo que pasa entre la primera cura y el diagnóstico correcto
es el tiempo que la necrosis tiene para avanzar
y el tejido para infectarse.

Tres pacientes murieron por no saberlo a tiempo.
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