- Por qué la desnutrición paraliza la cicatrización
- Los nutrientes clave uno a uno: qué hace cada uno y cuándo falla
- Cómo valorar el estado nutricional desde enfermería
- Qué pedir en la analítica y cómo interpretarlo
- Suplementos con evidencia: cuándo tienen sentido y cuáles
- Nutrición y LPP: la relación que no aparece en los protocolos de prevención
- Checklist nutricional para el turno
- Bibliografía
Llevas semanas con una herida que debería estar avanzando y no lo hace. Has revisado el apósito, el desbridamiento, el edema, el biofilm. Todo parece correcto. Lo que probablemente no has revisado — porque no está en el protocolo de cura — es qué ha comido ese paciente en las últimas dos semanas.
La reparación tisular es uno de los procesos más costosos energéticamente que el organismo puede ejecutar. Sin un aporte proteico, vitamínico y mineral adecuado, la cicatrización no es más lenta — directamente se detiene. La desnutrición no es un factor de riesgo menor: es una causa directa de herida crónica que no avanza.
Por qué la desnutrición paraliza la cicatrización
La cicatrización pasa por tres fases secuenciales — inflamación, proliferación y remodelación — y cada una requiere sustratos específicos que el organismo no puede fabricar sin un aporte externo adecuado.
En la fase inflamatoria, los leucocitos necesitan glucosa y glutamina para funcionar. En la fase proliferativa, los fibroblastos necesitan proteína, vitamina C y zinc para sintetizar colágeno. En la fase de remodelación, la reestructuración del colágeno tipo III a tipo I requiere cobre y vitamina C. Si alguno de esos sustratos falta en alguna fase, la cicatrización se estanca exactamente en ese punto — y el resultado clínico es una herida que «no avanza» sin causa local aparente.
El dato que más impacta cuando se estudia esto por primera vez: una herida crónica de tamaño medio consume el equivalente a 25–50 g de proteína adicional al día solo para su proceso de reparación. Un paciente anciano con ingesta reducida, que ya está en el límite nutricional, entra en déficit proteico activo por el simple hecho de tener la herida abierta.
Los nutrientes clave uno a uno
Las fuentes proteicas con mejor perfil de aminoácidos esenciales: huevo entero, carnes magras, pescado, legumbres combinadas con cereal. En el paciente anciano con poco apetito, la ingesta proteica es el primer punto que cae. ✓ Acción: calcular el requerimiento proteico del paciente y contrastarlo con su ingesta real. Si hay discrepancia, actuar.
La evidencia más sólida es en la prevención de LPP: los suplementos con arginina en pacientes de alto riesgo reducen la incidencia en varios ensayos clínicos. La EPUAP incluye la suplementación con arginina como recomendación de grado B en pacientes con heridas crónicas que no cicatrizan. ✓ Fuentes: frutos secos, carnes, legumbres. Suplementación oral disponible en formatos específicos para heridas (Cubitan, Juven, Resource Arginaid).
El escorbuto subclínico — sin los signos clásicos pero con niveles séricos bajos — es más frecuente de lo que se detecta en el anciano institucionalizado, el fumador crónico y el paciente con mala ingesta de frutas y verduras. La exposición crónica a UV también depleciona la vitamina C cutánea. ✓ Requerimiento aumentado en heridas: 500–1.000 mg/día. Fuentes: pimiento, kiwi, cítricos, brócoli. Suplementación oral de bajo coste y alta tolerabilidad.
El zinc sérico no es el mejor marcador de déficit — el organismo lo mantiene en rango normal mobilizándolo de otros tejidos hasta que el déficit es grave. La ingesta dietética y la clínica (cicatrización lenta, infecciones recurrentes, alopecia, dermatitis) son mejores orientadores. ✓ Fuentes: ostras, carnes rojas, semillas de calabaza, legumbres. Suplementación: 15–30 mg/día de zinc elemental en déficit documentado. Cuidado con dosis altas — el exceso de zinc inhibe la absorción de cobre.
La evidencia es todavía limitada para heridas crónicas en general, pero el perfil de seguridad es excelente y el coste razonable. En pacientes con ingesta proteica baja y heridas de difícil cicatrización, es una intervención de bajo riesgo. ✓ Dosis estudiada: 10 g/día de péptidos de colágeno tipo I/III, en combinación con vitamina C para maximizar la síntesis endógena.
Cómo valorar el estado nutricional desde enfermería
La valoración nutricional no requiere analítica para empezar. La información más relevante se obtiene en la valoración clínica inicial y en la observación durante el ingreso o las visitas domiciliarias.
Qué pedir en la analítica y cómo interpretarlo
Ningún parámetro analítico aislado diagnostica la desnutrición — hay que interpretarlos en contexto clínico. Pero estos son los más útiles para valorar el estado nutricional en el paciente con heridas crónicas:
<2,5 grave
<10 desnutrición grave
Interpretar junto a albúmina
<800 grave
Suplementos con evidencia: cuándo tienen sentido
Los suplementos nutricionales orales (SNO) están indicados cuando la ingesta dietética no puede cubrir los requerimientos — que en el paciente con heridas crónicas son significativamente mayores que los de la población general. La evidencia más sólida disponible es la siguiente:
- Suplementos hiperproteicos con arginina (Cubitan, Juven, Resource Arginaid): los más estudiados específicamente en heridas crónicas y LPP. Revisión Cochrane de 2014 (Langer et al.): la suplementación con arginina reduce significativamente el tamaño de LPP en pacientes hospitalizados. Recomendación de grado B, EPUAP 2019.
- Suplementos nutricionales orales estándar (Ensure, Fortisip, Meritene): en pacientes con desnutrición moderada-grave o riesgo nutricional alto, la evidencia de beneficio general en cicatrización es consistente aunque indirecta. Son la primera línea cuando el problema es la ingesta calórica total.
- Vitamina C oral (500–1.000 mg/día): bajo coste, alta tolerabilidad, evidencia de beneficio en déficit documentado. En el anciano institucionalizado con ingesta de frutas y verduras baja, la suplementación de vitamina C es una intervención de sentido común con muy bajo riesgo.
- Zinc oral (15–30 mg de zinc elemental/día): indicado en déficit documentado o ingesta claramente insuficiente. No superar 40 mg/día — el exceso inhibe la absorción de cobre e hierro.
- Colágeno hidrolizado oral (10 g/día): la evidencia más reciente (2023) muestra beneficio en dermatoporosis y en la calidad de la piel perilesional. Perfil de seguridad excelente.
Nutrición y LPP: lo que no aparece en los protocolos de prevención
La relación entre desnutrición y LPP es bidireccional y más profunda de lo que aparece en la mayoría de protocolos. La EPUAP 2019 lo incluye como recomendación de grado A: evaluar el estado nutricional de todo paciente con riesgo de LPP o con LPP establecida.
El mecanismo es directo: la desnutrición produce pérdida de tejido subcutáneo en las prominencias óseas, reduciendo el acolchado natural que protege el hueso de la presión. Al mismo tiempo, la hipoalbuminemia produce edema intersticial que comprime la microcirculación local, agravando la isquemia tisular que ya genera la presión externa. Y la deficiencia proteica impide la reparación del daño una vez producido.
Un paciente con Braden de 14 bien nutrido no tiene el mismo riesgo real que un paciente con Braden de 14 y albúmina de 2,8 g/dl. La escala Braden no captura la dimensión nutricional con suficiente sensibilidad — la subescala de nutrición es demasiado gruesa.
Checklist nutricional para el turno
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- 2.Langer G, Fink A. Nutritional interventions for preventing and treating pressure ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2014;(6):CD003216. doi:10.1002/14651858.CD003216.pub2. PMID: 24919719. Revisión Cochrane sobre suplementación nutricional y LPP.
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- 5.Posthauer ME, Banks M, Dorner B, Schols JM. The role of nutrition for pressure ulcer management: national pressure ulcer advisory panel, European pressure ulcer advisory panel, and pan pacific pressure injury alliance white paper. Adv Skin Wound Care. 2015;28(4):175-188. doi:10.1097/01.ASW.0000461911.31139.62. PMID: 25775202. Documento de consenso tripartito sobre nutrición y LPP.
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- 7.Wild T, Rahbarnia A, Kellner M, Sobotka L, Eberlein T. Basics in nutrition and wound healing. Nutrition. 2010;26(9):862-866. doi:10.1016/j.nut.2010.05.008. PMID: 20561764. Fundamentos de la relación entre nutrientes específicos y fases de cicatrización.
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